Una especialista de Esquel explicó el comportamiento de esta especie invasora y advirtió sobre los peligros de sus picaduras, especialmente en situaciones de ataque múltiple.
La reciente muerte de una persona en Neuquén a causa de picaduras de chaquetas amarillas encendió la alarma en la región cordillerana, donde esta especie invasora está presente desde hace décadas. En ese contexto, una especialista de Esquel remarcó la peligrosidad de estos insectos y la necesidad de extremar precauciones.
La doctora Susana Rizzuto, entomóloga y docente universitaria, explicó que las chaquetas amarillas no solo pican, sino que también pueden morder y atacar en grupo. “Es una avispa carnicera que tiene unas fuertes mandíbulas para morder y también tiene un aguijón por el cual puede inyectar el veneno”, detalló.
A diferencia de las abejas, estos insectos pueden picar varias veces sin morir, lo que incrementa el riesgo en situaciones de ataque. Según la especialista, el mayor peligro se presenta cuando varias avispas actúan juntas: “Si muchas avispas te atacan juntas y te inyectan una gran cantidad de veneno, el cuerpo no puede reaccionar y lo que le provoca a la persona es un shock anafiláctico”.
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Rizzuto señaló que el riesgo es aún mayor en personas alérgicas o cuando las picaduras se producen en zonas sensibles como la boca o el cuello. En esos casos, la inflamación puede provocar asfixia en pocos minutos. También advirtió que muchas veces los ataques ocurren de forma accidental, al perturbar un nido oculto.
En la región, las chaquetas amarillas pueden anidar tanto en áreas rurales como urbanas, incluso bajo tierra, en troncos o estructuras. Por eso, recomendó prestar atención a su presencia: si se observan frecuentemente cerca de una vivienda, es probable que haya un nido cercano.
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Respecto a la prevención, la especialista indicó que no existe un antídoto específico y que la reacción debe ser inmediata. En situaciones de riesgo, se recomienda contar con medicación de emergencia y acudir rápidamente a un centro de salud.
Finalmente, Rizzuto recordó que la presencia de estas avispas depende en gran medida de las condiciones climáticas. Los inviernos fríos reducen su población, pero durante el verano y fines de temporada suelen mostrarse más agresivas, lo que incrementa los riesgos para quienes realizan actividades al aire libre.


