La directora de Operaciones de Protección Civil de Río Negro, Cecilia Gallardo, recordó a través de Radio 3 aquellos días de incertidumbre y el enorme operativo desplegado para asistir a las comunidades afectadas.
Este 5 de junio se cumplieron 15 años de la erupción del volcán Puyehue-Cordón Caulle, un fenómeno que cubrió de cenizas gran parte de la Patagonia y provocó una de las mayores emergencias ambientales y productivas de las últimas décadas. En diálogo con Radio 3, la directora de Operaciones de Protección Civil de Río Negro, Cecilia Gallardo, recordó aquellos días de incertidumbre y el enorme operativo desplegado para asistir a las comunidades afectadas.
En primer lugar, Gallardo describió el escenario que encontraron al llegar a la Región Sur rionegrina. “Era una desolación total. La cantidad de mortalidad de animales, viviendas que se perdieron. No veías a medio metro la ceniza que había. Todo el mundo estaba desconcertado porque no sabía hasta cuándo iba a llegar ni cuándo se iba a terminar todo lo que estaba pasando”, relató. Además, recordó que los primeros equipos de asistencia debieron movilizarse con vehículos prestados y el apoyo de voluntarios de distintas localidades.
La base de operaciones se instaló en Ingeniero Jacobacci, desde donde se coordinó la distribución de ayuda hacia los parajes más aislados. “Lo único que funcionaba era el tren, que podía traer insumos y donaciones. No teníamos una camioneta preparada ni estábamos preparados para algo de esta magnitud”, explicó la funcionaria, quien permaneció durante tres meses en la zona afectada.
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Las condiciones climáticas agravaron aún más la emergencia. Las temperaturas llegaron a descender hasta los 25 grados bajo cero y la ceniza reducía la visibilidad a niveles mínimos. “Nos levantábamos a la mañana y pisábamos hielo. No veías absolutamente nada. El día se convirtió en noche y cada jornada era una incógnita porque no sabíamos qué podía pasar al día siguiente”, recordó Gallardo sobre una experiencia que definió como un antes y un después en su carrera.
Uno de los impactos más severos fue la mortandad de animales en los campos de la Región Sur. La funcionaria explicó que muchos productores quedaron aislados y sin recursos para alimentar a sus rodeos. “La logística incluía llevar alimentos a las familias y forraje para los animales. La ceniza se acumulaba sobre la lana y era como una capa de cemento sobre el animal. Fue una situación realmente devastadora”, señaló.
A quince años de aquella emergencia, Gallardo destacó que las provincias patagónicas trabajan de manera conjunta en la preparación ante futuros eventos volcánicos. “Todos los años realizamos reuniones para analizar escenarios y fortalecer la respuesta. Sabemos que estos fenómenos pueden volver a ocurrir y por eso es fundamental estar en alerta y planificar”, concluyó, al recordar una de las catástrofes naturales más impactantes que vivió la Patagonia en tiempos recientes.




