La celebración en honor a la Madre Tierra se mantiene vigente en distintas regiones de Argentina. Ofrendas, caña con ruda y sahumados forman parte de las costumbres que buscan agradecer y pedir protección para el nuevo ciclo.
Cada 1 de agosto se conmemora el Día de la Pachamama, una de las celebraciones más representativas de los pueblos originarios de América del Sur. En Argentina, la tradición tiene un fuerte arraigo en las provincias del norte, especialmente en Jujuy, aunque con el paso de los años sus rituales se extendieron a distintos puntos del país como una forma de agradecer a la Madre Tierra y pedir salud, prosperidad y abundancia.
Uno de los actos centrales de la jornada es la Corpachada o pago a la Pachamama, un ritual de origen andino que consiste en realizar una ofrenda a la tierra. Para ello se cava un pequeño pozo donde se depositan alimentos, hojas de coca, bebidas y otros elementos simbólicos antes de cubrirlo nuevamente, como gesto de reciprocidad hacia la naturaleza por los frutos recibidos durante el año.
MIRÁ TAMBIÉN | Se cumplen 50 años del dramático accidente de Niki Lauda
Otra de las costumbres más difundidas es tomar caña con ruda, una práctica heredada de la tradición guaraní. Según la creencia popular, beber esta preparación en ayunas durante la mañana del 1 de agosto ayuda a alejar las enfermedades, proteger el espíritu y atraer la buena fortuna. Algunas personas toman tres tragos, otras siete sorbos o un vaso completo, acompañando el momento con expresiones de agradecimiento y pedidos de protección.
Las ceremonias suelen completarse con el sahumado de viviendas y personas mediante el uso de hierbas aromáticas como ruda, romero, albahaca, incienso o palo santo. Este ritual busca purificar los ambientes y dar inicio a un nuevo ciclo con energías renovadas, manteniendo vivas tradiciones transmitidas de generación en generación y que continúan formando parte del patrimonio cultural argentino.


