El 1 de agosto de 1976, el austriaco sufrió un violento accidente en el Nürburgring que casi le cuesta la vida. Cuatro colegas se lanzaron contra el fuego sin que ningún reglamento se lo exigiera y cambiaron para siempre la historia de la Fórmula 1.
El 1 de agosto de 1976, en la segunda vuelta del Gran Premio de Alemania, Niki Lauda sufrió un espeluznante accidente con su Ferrari en el Nürburgring, que se incendió tras el impacto. En cuestión de segundos, cuatro pilotos detuvieron sus autos y se lanzaron contra las llamas: Brett Lunger, Arturo Merzario, Guy Edwards y Harald Ertl. Medio siglo después, ese episodio sigue siendo uno de los más recordados del automovilismo mundial, popularizado además por la película «Rush» (2013).
El Nürburgring Nordschleife era entonces el circuito más largo y peligroso del mundo, con 22,8 kilómetros y más de 170 curvas entre las montañas de la región de Eifel. Antes de la carrera, el propio Lauda, campeón vigente, había impulsado sin éxito un boicot al Gran Premio por la falta de medios de rescate. Aquel domingo, tras una largada bajo lluvia, la Ferrari de Lauda se despistó en la curva Bergwerk, chocó contra un terraplén y quedó envuelta en llamas en medio de la pista, generando una cadena de impactos con los autos de Lunger y Ertl.
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Brett Lunger, exinfante de Marina que había combatido en Vietnam, fue quien sostuvo a Lauda por los cinturones de seguridad pese a que las llamas le alcanzaban las piernas, aunque no logró liberarlo por la complejidad de los arneses de Ferrari. Fue Arturo Merzario, que había corrido para la escudería italiana años antes, quien conocía el mecanismo de esos cinturones y consiguió desatarlos. Guy Edwards, el primero en llegar a la escena, y Harald Ertl, cuyo auto también quedó involucrado en el choque, completaron el rescate junto a los auxiliares de pista.
Lauda permaneció atrapado unos 55 segundos en un fuego de aproximadamente 800 grados y llegó al hospital con quemaduras graves, costillas rotas y los pulmones dañados por la inhalación de gases tóxicos. Su estado se agravó al punto de que los médicos alertaron a su esposa que probablemente no sobreviviría, pero el austriaco se recuperó y, apenas 40 días después, volvió a correr en el Gran Premio de Italia, en Monza, donde terminó cuarto.
De los cuatro rescatistas, Harald Ertl murió en 1982 en un accidente aéreo con apenas 33 años, mientras que Guy Edwards falleció el pasado 20 de junio a los 83. Brett Lunger y Arturo Merzario, en cambio, siguen con vida: el primero, de 80 años, se mantiene alejado de la exposición pública, mientras que Merzario, de 83, continúa participando en eventos de automovilismo histórico. Lauda, por su parte, se coronó campeón mundial en dos ocasiones más antes de morir en 2019, a los 70 años.
Con información de Infobae.


