Belén Currumil es la mujer que hace poco cobró notoriedad cuando trascendió que era ella y no la policía ni la fiscalía quien estaba investigando la muerte de su propio hijo. De hecho, haciendo averiguaciones, contactándose con eventuales testigos y sacándoles información logró que se hicieran ocho allanamientos y que se secuestraran dos armas de grueso calibre en esas diligencias, entre las que podría estar la que mató a Sebastián Currumil, aquella madrugada del 27 de julio en las inmediaciones de Cipolletti y José Ingenieros.
Ahora Belén dice que el fiscal Fabian Moyano ya hace varios días que no la recibe y a ella le urgen hablar con el funcionario que tiene la causa de su hijo, porque quiere saber qué se ha hecho hasta ahora.
“Yo he ido varias veces a verlo y no me ha podido atender ha tenido cosas que hacer o siempre pasa algo. He esperado que me llame y hasta el momento no lo ha hecho; me he quedado afuera (de la fiscalía) esperando y tampoco me ha atendido, y ya no se cómo seguir. Lo único que necesito es que trabajen, que hagan las cosas que tengan que hacer porque todo se está haciendo muy largo”, pidió Belén.
En la causa ya tendrían que haber declarado testigos y deberían conocerse los resultados de unas pericias efectuadas a las armas incautadas en los allanamientos que se hicieron, con la finalidad de establecer si alguna es compatible con el proyectil que mató al chico Currumil, pero al parecer todavía nada de eso se ha concretado.
“Voy a esperar esta semana y si no llega a pasar nada voy a hacer otra marcha la semana que viene, y pido que se sume gente porque esto que me pasó a mi puede seguir pasando, dado que estas personas (el asesino de su hijo y los cómplices) no tienen piedad por nadie y se metieron con mi hijo que tenía solo quince años”, se conmovió.


