El Gobierno de facto de Afganistán, encabezado por los talibanes, anunció que llevó a cabo ataques aéreos contra supuestos centros del grupo Estado Islámico en territorio de Pakistán, en respuesta a los recientes bombardeos paquistaníes que, según la ONU, dejaron al menos 28 civiles muertos.
Las autoridades afganas aseguraron que la ofensiva tuvo como objetivo un centro operativo ubicado en el distrito de Pishin, en la provincia paquistaní de Baluchistán. Según Kabul, la operación provocó importantes pérdidas entre los insurgentes y no causó víctimas civiles.
Por su parte, el Ejército de Pakistán afirmó haber interceptado cuatro drones lanzados desde Afganistán antes de que impactaran en Baluchistán. Además, acusó al régimen talibán de respaldar a organizaciones terroristas y advirtió que responderá con firmeza ante cualquier nueva provocación en la frontera.
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La escalada se produjo luego de los bombardeos realizados por Pakistán sobre las provincias afganas de Paktia, Paktika y Kunar. Mientras la ONU informó que esos ataques dejaron al menos 28 civiles fallecidos, las autoridades talibanes elevaron la cifra a 36 muertos. Islamabad, en cambio, sostuvo que la operación estuvo dirigida exclusivamente contra grupos insurgentes.
El Gobierno paquistaní justificó la ofensiva como una represalia por el asesinato de tres integrantes de sus fuerzas de seguridad en la ciudad de Karachi, ataque que atribuyó a presuntos militantes vinculados con los talibanes paquistaníes.
El nuevo intercambio de ataques profundiza la tensión entre ambos países, que en las últimas semanas intensificaron las acusaciones cruzadas por la presencia de grupos extremistas a ambos lados de la frontera, aumentando el riesgo de una mayor escalada en la región.
Fuente: DW.
Imagen: Saifullah Zahir/AP Photo/picture alliance.


