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Ahora te Tokio: Arbe hizo la marca mínima de maratón para los Juegos Olímpicos

En otro día marcado a fuego para el atletismo argentino y puntualmente para el de Chubut, el atleta esquelense registró tiempo de 2h11m02s este domingo en el Maratón Ciudad de Buenos Aires, 28 segundos por debajo de la marca mínima para Tokio 2020. Terminó sexto en la general y también resultó campeón argentino y subcampeón sudamericano, detrás del paraguayo Derlys Ayala. Pero también histórico fue lo de Eulalio «Coco» Muñoz, con la tercera marca histórica argentina en su segundo maratón, 2:12:23, con sólo 24 años. Ganaron los kenyatas Evans Chebet en caballeros y Rodah Jepkorir en damas, ambos con récords del circuito (2:05:02 y 2:25:46).

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Ahora te Tokio

Por Edgardo Lillo.

Uff, por Dios! Joaquín Arbe no sólo logró este domingo la marca mínima para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 en el inédito Maratón de la Ciudad de Buenos Aires. Fue mucho más, por si no pudiera conformarse con nada, el oriundo de Esquel se metió en la vidriera histórica, en la de todos los tiempos.

Para Chubut representa el tercer atleta que podría estar en los Juegos Olímpicos, después de Nazario Araujo (Munich 1972) y Leonardo Price (Beijing 2008), y sería el cuarto deportista si se incluye al boxeador Omar Andrés Narváez, aunque el primero de Esquel. Sería el segundo maratonista, porque el comodorense precisamente compitió en 42,195 kilómetros y el trelewense lo hizo en los 800 metros llanos.

No es es primer campeón argentino de maratón, ya lo experimentaron Reimundo Manquel y Carlos «Cachano» Barría (en lo que se conocía como el Maratón Adidas o más acá el de la República Argentina) y el contemporáneo Darío Edgardo «Lalo» Ríos, que hoy llegó detrás de la kenyata ganadora y del trelewense Gerardo Haro.

Igual debe aclararse que Arbe debe tener más de una veintena de títulos argentinas, en diferentes distancias y especialidades del medio fondo y fondo, en sobradas muestras de versalitidad que muy pocos atletas tienen.

Pero lo extraordinario de Arbe es también haber logrado la segunda marca histórica del maratón, detrás de la de Antonio Silio, con 2:09:57, en 1995 en Hamburgo. O sea que el tozudo chubutense, el iracundo que se pelea con todos, quedó a sólo 1 minuto, 05 segundos, y promete todavía que las 2 horas, 11 minutos, 02 segundos no será el único tiempo consagratorio que pueda hacer en los 42,195 kilómetros.

Y ni hablar de lo de «Coco» Muñoz, segundo mejor argentino y bronce sudamericano en su segundo maratón, después de abril en Rotterdam, donde había sorprendido con 2:15:48, tiempo con el que se metió décimo en el ránking argentino permanente. Este domingo, el oriundo de Gualjaina, que el 16 de julio pasado cumplió 24 años, se mezcló en el podio histórico con la tercera mejor marca, 2:12:23, por delante de otro emblema como el «Indio» Oscar Cortínez, que el 23 de abril del 2000 en Santa Rosa había establecido el segundo mejor tiempo detrás de Silio, con 2:13:42.

Para dimensionarlo mejor, Silio sigue siendo el mejor de todos los tiempos, ahora Arbe es el segundo y «Coco» Muñoz es el tercer mejor maratonista de la historia argentina.

No solo eso: hoy mismo, muchos coinciden que Arbe y sobre todo Muñoz por su juventud, tienen margen para superar al superdotado entrerriano, que dicho sea de paso, forjó lo mejor de su trayectoria fuera del país, sin necesidad de andar mendigando por estos lares ingratos e insensibles.

Parados en el Puente Hendre con Gabriel Lloyd hace unos pocos días, hacíamos cuenta de que Arbe podía lograr la mínima, después de su estupenda actuación en el Medio Maratón, donde marcó 1:02:58, con un promedio de 2:58 por kilómetro, y también fue el mejor argentino. Los cálculos indicaban que si se traspolaba ese tiempo a los 42,195 kilómetros, el global podría ser de 2h06m, pero que con una caída lógica, de cuatro o cinco minutos (un amplio margen para un atleta de elite) Arbe se podía ilusionar este domingo con estar en el orden de la marca mínima.

Y lo lógico, pero lo increíble, ocurrió. El Enano había hecho cuatro pasadas de 2 mil metros el miércoles, en 5:45 cada una, todavía en la altura de Cachi, a 2:53 el mil. Necesitaba correr el maratón con un promedio estimado en los 3:05 por kilómetro, era posible. Y lo hizo, la cuenta le dio 3:06 el mil, no menos impresionante: correr cerca de 10 cuadras a 3m06s y con ese ritmo durante 42,195 kilómetros.

No es menos increíble lo de «Coco», a 53 segundos de la mínima en su segundo maratón, flamante tercero del ranking argentino permanente, 24 años, pegando un salto al llegar, como si los músculos estuvieran enteros. Sencillamente, otro crack.

Arbe debe esperar, todavía no tiene el boleto a Tokio, si la marca. Pero sólo él y Muñoz podrán correr en el nivel que lo hicieron hoy, o mejor aún, no hay otros en el atletismo argentino. Mastromarino, Molina y Bruno quedaron lejos, al menos eso parece.

Se reitera, sólo Arbe y Muñoz parecen tener el talento, las condiciones y el horizonte despejado para terminar con 24 años de reinado de Antonio Silio en el maratón. No será fácil, obvio, pero tampoco un imposible. Están a 1:05 y 2:26, les queda la parte más difícil del camino.

El tiempo es aliado de ambos, Arbe acaba de cumplir 29 años, en plena madurez atlética, en la «Cresta de la Ola», y Muñoz tiene más kilómetros para dar, es un «modelo más nuevo».

Por lo pronto, estamos embargados de la emoción, con el corazón a punto de explotar. El deporte de Chubut, el atletismo de Esquel, hoy la «reina madre» del fondo provincial, nos has regalado una alegría inconmensurable. El Enano se hizo grande en la historia y Muñoz se rompió el Coco para mezclarse entre los grandes. Y encima lo mejor es que…, lo mejor está por venir.

SE LES NIEGA VIVIR COMO PROFESIONALES

Se sabe que Arbe tiene el respaldo de Chubut Deportes, por ejemplo, pero que indudablemente, evidentemente, siempre es insuficiente, y lo seguirá siendo en la medida que no se magnifique el esfuerzo, y los procesos para alcanzar ciertos objetivos. No va alcanzar nunca hasta que no se entienda, de una vez por todas, que para igualarse con el alto rendimiento, hay que dedicarse sólo al alto rendimiento.

En estos lugares, los políticos y el Estado se reusan a que los mejores deportistas, los superdotados, vivan como profesionales. Y si bien hay políticas para respaldarlos, el deportista necesita vivir de su trabajo, mantener a su familia y poner siempre algo más, de él o del apoyo que pueda conseguir a través de los privados. Parece no permitirse que tenga el aporte suficiente del Estado para dedicarse exclusivamente a entrenar y competir.

Sin embargo, del presupuesto estatal sale el dinero para pagarle a gente que no va a trabajar, o lo hace de vez en cuando. Gente que, sin hacer nada, cobra mucho más de lo que recibe como aporte o beca un deportista de alto rendimiento. El dinero sale del mismo Estado.

Ni hablar del costo de un legislador, en la Provincia y en el país, el doble que en Europa; y en cambio en Europa y en otros países del continente como Brasil, los atletas como Arbe y Muñoz tienen aportes equivalentes a un buen sueldo de clase media. ¿Cómo lo justifican? Entrenando, compitiendo y llegando a logros como el de este domingo.

La otra es irse del país y lograr un patrocinio como el de «Balito» Sepúlveda con el equipo de ciclismo Movistar. El aporte de la Provincia seguirá siendo el mismo, o tal vez un poco más alto, pero simplemente servirá como un paliativo, nunca como un sostén fundamental de un deportista que es orgullo de la Provincia.

Es una discusión estéril y a esta altura inaceptable. Por más que algunos se ofendan y nos falten el respeto, hay que decir que Arbe debería recibir el sueldo de un funcionario de alto rango porque el aporte hoy de Chubut Deportes, sólo le alcanzaría por ejemplo para cubrir un pasaje aéreo dentro el país o a lo sumo a un país cercano. O a la sumo para cubrir parte de los 20 días en los que se preparó en la altura de Cachi. No sirve ese aporte (aunque se agradezca), bajo ningún punto de vista, para evitar que sigan mendigando, lo que lamentablemente los mejores deportistas han hecho toda la vida. Arbe y muchos otros.

Si Arbe quisiera viajar a Europa a competir hoy seguramente tendría que endeudarse, como lo hizo «Coco» Muñoz para ir a Rotterdam.

Para decirlo más claro, el tercer mejor maratonista de la historia argentina tiene una deuda con una entidad crediticia por haber salido a competir a Europa a intentar una marca internacional. Y es Muñoz, o en todo caso su entrenador Rodrigo Peláez, los que deben responder por ese préstamo. Una historia que ha sido una constante con el paso del tiempo.

Tal vez otro organismo estatal aporte otro tanto, igual o menor, y el municipio también haga su contribución. Pero sólo para competir en ciertos casos, para alcanzar determinados objetivos. Nunca se va a aceptar como norma en estos lugares que un deportista viva como un profesional, independientemente del aporte de los sponsors, las marcas de indumentaria en primer lugar con contratos temporarios, o los premios que se puedan generar en determinadas carreras.

Aceptamos que un juez o un legislador, un funcionario, gane lo que gane, en una provincia que como bien dijo el relator del maratón este domingo está prendida fuego, sobre todo gracias a la corrupción, pero no aceptamos que un deportista, con cualidades extraordinarias que es un orgullo provincial y nacional, tenga el mismo nivel de ingresos a través del Estado.

Y cuando hablamos de números, podemos contar a los deportistas de alto rendimiento con los dedos de una mano, a lo sumo una decena, y por lo tanto en el costo total del presupuesto provincial no sería más que un millón de pesos mensuales, que además de sueldos inútiles, también se gastan en facturas de servicios públicos para mantener dependencias poco productivas en la estructura estatal. ¿Es imposible? Absolutamente no, sacarle a quienes no se lo merecen para dárselo a gente que nos representa con orgullo en el país y en el mundo.

UNA DE LAS MEJORES CARRERAS DEL MUNDO

Diario Clarín. La ciudad acaba de vivir una histórica edición de su Maratón Internacional de Buenos Aires, con más de 10 mil corredores en la largada y un nivel técnico que la posiciona como una de las mejores carreras del mundo.

Si el tiempo logrado un año atrás por el keniata Emanuel Saina parecía una vara demasiado alta (2h05m21s), lo registrado este domingo desbordó todos los pronósticos.

El keniata Evans Chebet triunfó con 2h05m02s, aventajando por 18s a su compatriota Reuben Kipop Kipyego. Y el tercer puesto quedó para Daniel Kipkore Kibet (2h06m53s). Sencillamente fabuloso. Otro keniata, Allan Kipkorir Kiprono, fue cuarto con 2h10m14s. Y quinto, nuevo campeón sudamericano y con récord de su país, el aguerrido paraguayo Derlys Ayala con 2h10m31s.

A partir de allí empezó el festival argentino, encabezado por un héroe, el albañil de Esquel Joaquín Arbe. Su tiempo de 2h11m02s es el segundo histórico de la Argentina, sólo por detrás de la marca de Antonio Silio en 1995 con 2h9m57s. Arbe conquistó el título nacional y el subcampeonato sudamericano.

«Estoy muy contento de haber logrado la clasificación a los Juegos Olímpicos de Tokio. Corrí 2 minutos más rápido de lo esperado. Me sentí muy cómodo», dijo tras llegar a la meta quien ya había tenido una actuación sobresaliente en la Media Maratón en agosto.

Bronce sudamericano, subcampeón nacional y en gran progresión personal, otro joven de Chubut: Eulalio Muñoz, con 2h12m23s.

Pero las damas no quedaron atrás. La keniata Rodah Jepkorir Tanui arrasó con el récord del circuito bajando en casi 4m el fijado un año atrás por su compatriota Vivian Jerono. Ganó con 2h25m46s, seguida por la etíope Demissie Mulu, con 2h30m33s.

Notable también lo de las competidoras argentinas: Daiana Ocampo fue cuarta con una marca de 2h34m14s; y Marcela Gómez, quinta con 2h34m55s. Ambas lograron el primero y segundo puesto del Sudamericano y la segunda y tercera marca histórica del país, solamente precedidas por el récord de Griselda Gonzalez en 1997.

​​​Se trata del único maratón de la región con categoría de «Bronze Label» de la Federación Internacional de Atletismo, e incluye el Campeonato Sudamericano de Maratón, lo cual -con vistas a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 y con el nuevo sistema de calificación internacional- le da una preponderancia mayor.

OTROS DOS CHUBUTENSES CRUZARON LA META

El trelewense Gerardo Haro y el esquelense Darío Ríos también llegaron entre los primeros en el Maratón de Buenos Aires.

Haro marcó 2 horas, 25 minutos, 45 segundos, apenas un segundo por delante de la kenyata ganadora, Rodah Jepkorir (foto), y con una mejora de ocho minutos respecto de su marca anterior, pese a que hacía cuatro años que no corría un maratón.

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