Un estudio científico detectó estupefacientes y analgésicos en la sangre de ejemplares de arrecife, evidenciando el impacto de la actividad humana.
Investigadores del Instituto de Cabo Eleuthera, en el archipiélago de Bahamas, revelaron un hallazgo sin precedentes que pone en alerta a la comunidad científica internacional. Tras analizar muestras de sangre de 85 tiburones de arrecife en una de las zonas más remotas del Caribe, se detectó la presencia de cocaína, cafeína y diversos fármacos de uso humano en los organismos de estos depredadores.
El estudio determinó que 28 de los ejemplares analizados presentaban rastros de sustancias químicas. La cafeína fue el componente más frecuente, hallado en 27 tiburones, seguida por el acetaminofén y el diclofenac. El dato más inquietante fue el positivo por cocaína en dos de las especies, marcando la primera vez que se documenta la presencia de esta droga en tiburones de esa región.
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Los científicos identificaron que la mayor concentración de contaminantes se registró en «The Aquaculture Cage», un área intensamente frecuentada por embarcaciones turísticas y operadores de buceo. Esta coincidencia sugiere que el vertido de residuos y la actividad humana directa en estas zonas de excursión podrían ser los principales factores de polución en un ecosistema que se creía protegido.
Si bien la investigación aún no ha confirmado daños físicos letales o enfermedades directas en los animales, sí se detectaron diferencias significativas en los marcadores biológicos entre los tiburones contaminados y los sanos. Los expertos advierten que estos hallazgos son una señal crítica sobre la salud de los océanos, dado que los tiburones cumplen un rol fundamental en el equilibrio de la biodiversidad marina.
Con información de DW.


