La Fiscalía Federal de Alemania acusó a las autoridades ucranianas de haber ordenado el sabotaje de los gasoductos Nord Stream, que conectan Rusia con Europa. El hecho ocurrió en septiembre de 2022, poco después del inicio de la invasión rusa a Ucrania.
Según la investigación, un ciudadano ucraniano identificado como Serhii K. fue acusado de complicidad en un crimen de guerra, destrucción de infraestructuras y perturbación de servicios públicos. El sospechoso fue detenido en Italia en agosto de 2025 y posteriormente extraditado a Alemania, donde niega su participación.
La fiscalía sostiene que el acusado y otros militares habrían elaborado un plan para destruir los gasoductos Nord Stream 1 y Nord Stream 2 por encargo de autoridades ucranianas. Para ello, habrían alquilado un velero en Alemania y viajado hasta la isla danesa de Bornholm.
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Desde allí, el grupo habría colocado explosivos en los gasoductos submarinos con el objetivo de interrumpir el suministro de gas ruso hacia Europa. “El objetivo era impedir de forma duradera el suministro de gas y evitar que Rusia financiara su esfuerzo bélico”, indicó la fiscalía alemana.
Serhii K. rechazó las acusaciones y afirmó que en el momento de los hechos se encontraba en Ucrania como comandante del Ejército. Los tribunales alemanes, sin embargo, consideran que el caso es de jurisdicción nacional debido al impacto del ataque en la seguridad energética del país.
Ucrania no ha reconocido responsabilidad en el sabotaje, aunque en reiteradas ocasiones ha señalado que cualquier acción contra la infraestructura energética rusa puede considerarse legítima en el contexto de la guerra.
Fuente: DW.
Imagen: Uli Deck/dpa/picture alliance.


