Alemania comenzará a rechazar a los solicitantes de asilo sin papeles directamente en sus fronteras.
Así lo anunció este miércoles el flamante ministro del Interior, Alexander Dobrindt, quien asumió el cargo el día anterior y ya implementó una de las medidas más controversiales de la nueva gestión. Solo se exceptuará a mujeres embarazadas, niños y otros grupos vulnerables.
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La medida revierte una directiva de 2015, adoptada durante la crisis migratoria que llevó a Alemania a recibir a más de un millón de refugiados, principalmente de Siria y Afganistán. En ese entonces, la instrucción oficial era permitir el ingreso de personas sin documentación, incluso si no habían presentado formalmente su solicitud de asilo.
Con más de 3.800 kilómetros de frontera y 11.000 policías desplegados, Alemania enfrenta crecientes presiones políticas y sociales respecto a la inmigración. La decisión del nuevo ministro responde a una promesa del conservador Friedrich Merz, quien había anticipado que la migración sería uno de los ejes del nuevo gobierno tras los recientes ataques cometidos por extranjeros.
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Dobrindt justificó la orden como una estrategia clave para reducir la migración clandestina y garantizar mayor seguridad. Desde octubre de 2023, más de 53.000 personas han sido rechazadas en las fronteras, según cifras oficiales reveladas por la anterior ministra, Nancy Faeser.
La medida marca un giro significativo en la política migratoria alemana, alejándose del enfoque humanitario de la última década y acercándose a una postura más estricta que busca controlar el flujo de entrada en un contexto de creciente tensión social.
Fuente: DW.
Foto: Joachim Herrmann/REUTERS.


