La economía alemana volvió a mostrar señales de debilidad al registrar una contracción del 0,1 % entre abril y junio de 2025, según informó la Oficina Federal de Estadística (Destatis). El dato, que coincide con las previsiones de analistas, confirma el estancamiento del mayor motor económico de Europa en un contexto global desafiante.
La caída se explica, en parte, por una baja en las inversiones en equipos y construcción. Si bien el consumo privado y público repuntó levemente, no logró compensar la falta de dinamismo en otros sectores. En contraste, economías como la de Francia (+0,3 %) y España (+0,7 %) mostraron una recuperación más sólida durante el mismo período.
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El panorama hacia el segundo semestre no es alentador. Pese a que el Índice de Clima Empresarial Ifo subió en julio, los expertos coinciden en que el repunte sigue siendo débil. El propio instituto Ifo proyecta un crecimiento anual de apenas el 0,3 %, mientras que otros centros de análisis reducen esa cifra aún más.
Los nuevos aranceles del 15 % impuestos por Estados Unidos a productos europeos, en vigor desde el 1 de agosto, golpean especialmente a Alemania, cuyo principal mercado de exportación es el país norteamericano. A eso se suma la apreciación del euro, que encarece las exportaciones alemanas en mercados externos.
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Tampoco se espera un alivio por el lado del consumo interno. El índice de confianza del consumidor bajó a -21,5 para agosto, con los hogares priorizando el ahorro ante la incertidumbre económica y el alza de precios. La desaceleración alemana podría impactar al resto de la eurozona y suma presión sobre las políticas económicas de Bruselas.
Fuente: DW.
Foto: Christian Charisius/dpa/picture alliance.


