El Parlamento de Hungría eligió este martes a András Baka como nuevo presidente del país. El jurista, de 73 años, había sido destituido de la presidencia del Tribunal Supremo durante el gobierno de Viktor Orbán tras cuestionar medidas que consideraba contrarias a la independencia judicial.
Baka recibió el respaldo de los 140 diputados del partido Tisza, que gobierna tras las elecciones de abril. En tanto, seis legisladores del ultraderechista Nuestra Patria votaron en contra, mientras que los 53 representantes de Fidesz, el partido de Orbán, decidieron no participar de la votación.
El nuevo mandatario fue propuesto por el primer ministro Péter Magyar, quien durante la campaña electoral prometió avanzar con una renovación institucional y remover a funcionarios vinculados al anterior gobierno. La elección de Baka busca simbolizar, según el oficialismo, un regreso al respeto por el Estado de derecho y las instituciones democráticas.
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Baka había sido apartado de la conducción del Tribunal Supremo después de denunciar que una reducción en la edad de jubilación de los jueces impulsada por Orbán constituía una purga encubierta. Años más tarde, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos determinó que su destitución había tenido carácter político.
El nuevo presidente sostuvo que una mayoría parlamentaria de dos tercios no habilita a un gobierno a hacer cualquier cosa y consideró que la transición democrática requiere algo más que reemplazar a funcionarios. Su llegada al poder se produce en medio de un proceso anunciado por Magyar para reformar la Constitución.
El mandato de Baka podría ser transitorio, ya que el Gobierno prevé que la reforma constitucional participativa se extienda entre 12 y 18 meses. Su principal desafío será acompañar el proceso de cambios institucionales sin perder la autonomía propia de la Presidencia.
Fuente: DW.


