En su primer discurso en una sesión conjunta de ambas cámaras del Congreso, a solo horas de cumplir los primeros 100 días de su Gobierno, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, defendió hoy su gestión económica y, para describir sus prioridades de inversión y sus propuestas para garantizar los fondos. «Hay buena gente en Wall Street pero Wall Street no construyó este país, la clase media construyó este país y los sindicatos ayudaron a construir la clase media», expresó.
Biden habló ante un auditorio reducido -unos 200 legisladores, tres miembros del gabinete y el presidente de la Corte Suprema, John Roberts, todos con tapabocas- debido a las medidas sanitarias por el coronavirus, y en un Capitolio aún rodeado de vallas desde que manifestantes irrumpieran en el edificio para tratar de impedir la certificación de su triunfo electoral del año pasado y ocuparan el mismo estrado desde el cual ofreció su discurso.
«El país está avanzando de nuevo», celebró Biden y puso como ejemplo el gigantesco paquete de estímulo de 1,9 billones de dólares que aprobó en el Congreso con el apoyo completo de las bancadas oficialistas y ningún voto opositor.
Pero aseguró que el Gobierno debe seguir liderando una recuperación económica «que no puede limitarse a volver a la situación previa a la pandemia».
«El FMI estimó que nuestra economía crecerá un 6%…Estados Unidos está avanzando y no podemos detenernos ahora. Estamos en un momento de inflexión frente a la competencia de países como China», aseguró.
«El FMI estimó que nuestra economía crecerá un 6%. Estados Unidos está avanzando y no podemos detenernos ahora. Estamos en un momento de inflexión frente a la competencia de países como China», aseguró y, por eso, propuso:
«Tenemos que hacer una inversión como la que solo se hace una vez en una generación», planteó. Volvió a pedir que el Congreso apruebe el ambicioso plan para modernizar y ampliar la infraestructura nacional de 2,3 billones de dólares que ya presentó y sumó otras dos iniciativas millonarias: un plan nacional para crear trabajos y un plan para las familias estadounidenses.
«Todas las inversiones dedicadas a crear puestos de trabajo tendrán un principio base: comprar productos nacionales», prometió y también presentó su agenda ambiental bajo el mismo prisma: «Por primera vez enfrentamos el desafío del cambio climático con la palabra correcta: trabajos».
El mandatario también prometió que estos nuevos puestos de trabajo no dejarán a la población de menores recursos y que no suelen poder alcanzar una educación superior afuera.
«Vamos a garantizar mejor acceso a una mejor educación», prometió al presentar su plan para las familias estadounidenses y destacó dos puntos: un recorte impositivo por cada hijo y cuatro años más de educación gratuita, para la primera edad -niños de tres y cuatro años- y para al menos dos años de colegios superiores comunitarios, después de la secundaria.
Una y otra vez, Biden fue claro en a quiénes estarán dirigidas estas políticas. «Hay buena gente en Wall Street pero Wall Street no construyó este país, la clase media construyó este país y los sindicatos ayudaron a construir la clase media», aseguró y agregó: «Es tiempo que los empresarios y las personas más ricas del país empiecen a pagar su parte, lo que es justo.»
Repitió su promesa de campaña de no aumentar los impuestos a los que ganan menos de 400.000 dólares anuales y pidió volver a la carga impositiva para las grandes fortunas que existía durante el Gobierno republicano de George W. Bush y que modificó Trump en su reforma tributaria.
«No quiero castigar a nadie, pero no voy a gravar aún más a la clase media trabajadora. Ya pagan demasiado», justificó el mandatario.
Pese a que sus principales propuestas son rechazadas tajantemente por la oposición republicana por considerarlas muy caras y «anti-empresariales», Biden intentó mostrarse moderado y optimista sobre posibles consensos para conseguir reformas contra el racismo institucional, para legalizar a millones de inmigrantes y para prohibir armas de tipo militar.


