El país comienza a abastecerse de gas local gracias a la reversión del Gasoducto Norte, impulsando la producción de Vaca Muerta y reduciendo costos energéticos.
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A partir de este mes, Argentina dejó de importar gas desde Bolivia, cerrando un ciclo de más de 40 años de relación comercial. Este cambio se debe al desarrollo de Vaca Muerta y a la finalización de obras clave como la reversión del Gasoducto Norte, que permitirá llevar el gas local a las provincias del norte.
El próximo 10 de octubre se inaugurará oficialmente este gasoducto, financiado con una inversión total de 740 millones de dólares, de los cuales 540 millones provinieron del Banco de Desarrollo para América Latina y el Caribe (CAF). Esta obra, que revierte el flujo del gasoducto que antes importaba gas boliviano, abastecerá a provincias como Córdoba, Tucumán y Jujuy con gas producido en Vaca Muerta.
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La producción de gas en Argentina ha alcanzado niveles récord, con 153 millones de metros cúbicos diarios en agosto, el mayor volumen en 21 años. Vaca Muerta, que representa el 65% de esta producción, ha logrado este crecimiento gracias a la tecnología de fractura hidráulica (fracking). El precio del gas argentino, mucho más bajo que el del gas importado, ha reducido los costos energéticos para el país, con proyecciones de una disminución del 14% en el precio del gas para 2025.
Con la caída de las reservas de gas en Bolivia, Brasil también podría convertirse en un futuro comprador del gas argentino, aprovechando la capacidad ociosa de sus gasoductos. La apertura de la exportación de gas por parte del Gobierno argentino es un paso clave en este proceso.
Fuente: Noticias Argentinas
Foto: Mejor Energía


