Con una inflación interanual del 39,4% en junio, el país cayó al sexto lugar en el ranking global. La desaceleración continúa, pero persisten desafíos económicos de cara al 2025.
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Argentina dejó de ocupar los primeros lugares en el ranking global de inflación tras registrar en junio de 2025 una inflación interanual del 39,4%, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Este descenso notable en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) permitió al país caer al sexto puesto entre las naciones con mayor suba de precios, detrás de Venezuela (172%), Sudán (113%), Zimbabwe (92,5%), Palestina (51,4%) y Burundi (45,5%).
El dato, comparado con el 263,4% registrado en julio de 2024, refleja una desaceleración sostenida de la inflación iniciada en el segundo trimestre del año pasado. Aunque la cifra aún resulta elevada en términos internacionales, marca un giro importante respecto a la tendencia hiperinflacionaria que caracterizó a la economía argentina durante el último período.
De acuerdo con un informe de Infobae que recopila datos oficiales de diversos países, el Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta que Argentina finalizará 2025 con una inflación anual del 35,9%, lo que implicaría un nuevo descenso en el ranking, esta vez al octavo lugar, compartido con Turquía.
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El panorama internacional muestra que, pese a la mejora argentina, varias naciones siguen atrapadas en escenarios de alta inflación. Venezuela continúa al tope del ranking con una inflación del 172%, mientras que en África, Sudán y Zimbabwe enfrentan crisis económicas profundas, alimentadas por conflictos internos, desconfianza en sus monedas y estructuras fiscales debilitadas.
En América Latina, además de Venezuela y Argentina, Bolivia aparece entre los países con inflación proyectada más alta, con una estimación del 15,1% para 2025, como consecuencia de la pérdida de reservas y la presión sobre el tipo de cambio.
Aunque la salida del podio inflacionario es un alivio para Argentina, la meta de alcanzar una inflación de un solo dígito sigue siendo un desafío mayúsculo. Las tensiones cambiarias, la proximidad electoral y el impacto de eventuales correcciones en precios regulados aún podrían alterar el sendero descendente del IPC.
Fuente: Infobae
Foto: Archivo


