El Gobierno argentino, bajo la administración de Javier Milei, decidió no presentar la candidatura del país para integrar el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. La medida forma parte de una estrategia más amplia de vaciar la representación nacional en organismos multilaterales que, según la Casa Rosada, no requieren la participación directa de Argentina.
La decisión se tomó meses atrás y fue comunicada oficialmente a representantes del país en Ginebra. Organizaciones como Amnistía Internacional criticaron la medida, señalando que la ausencia de Argentina en el organismo limita su capacidad de influir en políticas globales de derechos humanos y en la defensa de las garantías de los ciudadanos en el país.
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El Consejo de Derechos Humanos, compuesto por 47 Estados miembros elegidos anualmente, tiene como función supervisar y recomendar acciones frente a violaciones de derechos humanos en todo el mundo. La no participación de Argentina se había anticipado durante sesiones anteriores del organismo, incluyendo discusiones sobre conflictos internacionales con alto número de víctimas.
Este retiro se enmarca en un contexto internacional donde Estados Unidos e Israel también han reducido su involucramiento en agencias de la ONU, replicando una estrategia similar. Para el Gobierno argentino, la decisión refuerza la postura de Milei frente a organismos internacionales, a los que califica como entidades con agendas ideológicas que afectan la soberanía de los Estados miembros.
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Históricamente, Argentina tuvo un rol destacado en el Consejo gracias a su trayectoria en derechos humanos, memoria y justicia tras la última dictadura, así como en políticas civiles y sociales. La salida marca un cambio significativo en la política exterior del país y podría tener repercusiones en su imagen internacional y en la relación con organismos multilaterales.
Fuente: Infobae.


