Este sábado, al menos 10 personas perdieron la vida en un ataque en Sistán-Baluchistán, una región del sureste de Irán, según informaron agencias de noticias locales como Mehr y Tasnim. Aunque las autoridades lo describieron como un «ataque terrorista», aún no se han dado a conocer detalles adicionales sobre los responsables ni las motivaciones detrás del hecho. La región, que comparte fronteras con Pakistán y Afganistán, ha sido un foco recurrente de violencia y enfrentamientos.
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Sistán-Baluchistán es conocida por su alta vulnerabilidad económica y las tensiones étnicas, ya que alberga a una considerable población baluchí, perteneciente a la rama sunita del islam, en contraste con la mayoría chiita del país. Los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad iraníes, grupos rebeldes baluchíes, extremistas sunitas y narcotraficantes han sido constantes en esta zona, incrementando la inestabilidad.
En las últimas semanas, la región ha sido escenario de varios ataques. A principios de octubre, al menos seis personas, incluyendo policías, murieron en dos atentados. En aquella ocasión, el grupo yihadista Jaish al Adl (Ejército de la Justicia), con base en Pakistán y activo en el sureste de Irán, se adjudicó la responsabilidad. Hasta el momento, ninguna organización ha reclamado la autoría de este último ataque.
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El gobierno iraní ha reforzado la presencia de sus fuerzas de seguridad en la región, pero el problema de fondo —la desigualdad socioeconómica y las tensiones sectarias— sigue siendo un desafío constante para las autoridades. La región, que además es un corredor estratégico para el tráfico de drogas, se mantiene en un estado de constante alerta.
Fuente: DW.
Foto: elDiario.es


