El ataque antisemita de Bondi de diciembre de 2025 profundizó las tensiones sociales en Australia, donde crecen los grupúsculos neonazis, el partido One Nation alcanza niveles históricos de intención de voto y la comunidad musulmana vive bajo un clima de hostilidad creciente.
Australia siempre se enorgulleció de su modelo multicultural, pero una serie de señales preocupantes sacuden esa imagen. Desde el ataque en Bondi del 14 de diciembre de 2025, la mezquita de Lakemba, la más grande del país, recibió dos cartas amenazantes en diez días y su página de Facebook está inundada de mensajes de odio. Según su portavoz, Jamal Kio, los fieles también son víctimas directas: «Algunos son insultados, otros son escupidos y a las mujeres les arrancan el velo».
El clima de miedo se refleja también en las urnas. Una encuesta reciente atribuye al partido de extrema derecha One Nation el 26% de los votos, el nivel más alto en sus treinta años de historia, durante los cuales ha denunciado sistemáticamente la inmigración no europea. En paralelo, los grupúsculos neonazis habrían duplicado su número durante 2025. Para la investigadora Kaz Ross, que lleva años estudiando estos grupos, el ataque de Bondi fue para ellos «como un trofeo».
MIRÁ TAMBIÉN | Continúa la búsqueda de sobrevivientes en Juiz de Fora y Ubá
Frente a este panorama, el Gobierno australiano endureció sus leyes contra el discurso de odio, lo que derivó en la disolución del grupo neonazi más conocido, la Red Nacional Socialista. Sin embargo, para el especialista en extrema derecha Jordan McSwiney, las medidas son insuficientes: «No se puede combatir eficazmente el racismo aislando una forma particular. El antisemitismo y la islamofobia forman parte de un racismo más amplio y del supremacismo blanco que debe ser combatido en su conjunto».
La forma de racismo más antigua y menos atendida sigue siendo la que afecta a los pueblos aborígenes. El 26 de enero, en Perth, un hombre lanzó una bomba casera en medio de una reunión aborigen que, afortunadamente, no llegó a explotar. El atacante, impulsado por ideas racistas, fue acusado de terrorismo, un caso que subraya que la violencia de extrema derecha en Australia va mucho más allá de un hecho aislado.
Fuente y foto: RFI.


