El Gobierno de Bélgica avanza en un giro clave de su política energética al abrir negociaciones para la posible nacionalización de las centrales nucleares del país, en coordinación con el grupo energético francés Engie.
El acuerdo en discusión contempla la compra estatal de las actividades nucleares de la empresa, que incluyen siete reactores responsables de aproximadamente un tercio de la electricidad belga.
La iniciativa responde a una decisión estratégica del Ejecutivo de reforzar la independencia energética y asegurar el control directo de los activos nucleares, en un contexto de creciente incertidumbre en el suministro.
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La operación abarcaría no solo las centrales, sino también el personal, filiales, activos y pasivos asociados, incluidas las obligaciones de desmantelamiento y clausura de las instalaciones.
Las partes acordaron un proceso de auditoría integral y estiman que las negociaciones podrían concluir antes del 1 de octubre de 2026, con un protocolo de acuerdo sobre las condiciones finales.
Bélgica, que había iniciado en 2003 un plan de salida progresiva de la energía nuclear, revirtió parcialmente esa estrategia tras la crisis energética derivada de la guerra en Ucrania y las preocupaciones sobre la seguridad del suministro.
FUENTE: DW.
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