El presidente de Chile, Gabriel Boric, elevó a nivel diplomático los graves incidentes ocurridos en el estadio Libertadores de América durante el partido entre Independiente y Universidad de Chile. En un mensaje a través de redes sociales, Boric calificó los hechos como un asunto de Estado y anunció el envío de su ministro del Interior, Álvaro Elizalde, a Buenos Aires para supervisar la situación.
Boric explicó que la medida busca acompañar personalmente a los heridos y revisar la situación de los detenidos, en coordinación con el embajador chileno en Argentina. “La violencia no tiene ninguna justificación, de ningún lado, y vamos a proteger los derechos de nuestros ciudadanos sin perjuicio de las responsabilidades que pueda establecer la justicia”, señaló el mandatario.
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Los incidentes dejaron heridos graves, incluyendo dos personas que ingresaron al Hospital Fiorito con traumatismos de cráneo y cortes profundos, siendo intervenidos quirúrgicamente y permaneciendo en terapia intensiva bajo pronóstico reservado. Además, otros 11 heridos leves fueron atendidos en el mismo centro de salud, mientras que cinco personas con lesiones menores fueron derivadas al Hospital Perón.
Respecto a los detenidos, aún no hay cifras oficiales, pero se estima que alrededor de 100 personas fueron demoradas tras los disturbios que obligaron a la Conmebol a cancelar el partido de la Copa Sudamericana. El gobierno chileno mantiene un seguimiento estrecho de la evolución de los afectados mientras continúa el proceso judicial en Argentina.
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