A los 61 años, Brad Pitt disfruta de un presente pleno en lo personal y profesional, pero no siempre fue así. En una reciente entrevista con el pódcast Armchair Expert with Dax Shepard, el actor confesó que durante los 90 atravesó una de las etapas menos saludables de su vida, marcada por malos hábitos alimenticios y una fuerte crisis personal.
Pitt recordó que en 1994, a los 30 años, vivía un momento de desconexión con su carrera y su rutina diaria consistía en fumar y beber hasta cuatro gaseosas con hielo al día, sin consumir alimentos. “Simplemente necesitaba desconectar. Me despertaba, agarraba una pipa y me tomaba cuatro gaseosas. Nada de comida”, contó. En ese período, pasaba horas viendo televisión, incluso siguió de cerca el mediático juicio de O.J. Simpson, preguntándose “¿qué hago acá?”.
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La crisis no duró demasiado gracias a la llegada de un proyecto que lo revitalizó: Seven: Pecados capitales (1995). El guion, que le envió su representante Cynthia Pett-Dante, lo convenció de volver a enfocarse en su profesión. “Volví a entrar en razón. Encontrar eso, en cierto modo, revitalizó lo que quería de esto, lo que es posible”, relató.
Ese trabajo no solo marcó un antes y un después en su carrera, sino que también influyó en su vida personal. Durante el rodaje conoció a Gwyneth Paltrow, con quien mantuvo una relación y se comprometió en 1996, aunque nunca llegaron al altar. Tras la separación, Pitt inició su famosa relación con Jennifer Aniston, con quien se casó en 2000.
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Hoy, con un estilo de vida mucho más saludable y un riguroso entrenamiento físico para sus películas, Pitt disfruta del éxito de F1, la película, que ya recaudó más de 463 millones de dólares en todo el mundo.
Fuente: La Nación.
Foto:Armchair Expert with Dax Shepard.


