La Justicia alemana dictó cadena perpetua para Sulaiman Ataee, un refugiado afgano de 26 años, responsable de un ataque con cuchillo ocurrido el 31 de mayo de 2024 en el centro de Mannheim. En aquel episodio, un policía resultó asesinado y otras cinco personas sufrieron heridas de distinta gravedad.
El oficial Rouven Laur, quien había intervenido para detener la agresión, murió dos días después a causa de las lesiones. El principal blanco de Ataee era el activista Michael Stürzenberger, orador de la manifestación del movimiento crítico con el islam «Pax Europa». Aunque no logró su cometido, sí logró herirlo de gravedad antes de ser reducido.
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Durante el juicio, Ataee confesó el ataque y expresó arrepentimiento. Reconoció que había sido influenciado por mensajes en la aplicación Telegram y mencionó que la guerra en Gaza había impactado profundamente en su vida. La Fiscalía sostuvo que el acusado llevaba años en un proceso de radicalización y mantenía simpatías con el grupo terrorista Estado Islámico.
El Tribunal Superior Regional de Stuttgart consideró la «especial gravedad de la culpa», lo que implica que la posibilidad de una liberación anticipada después de 15 años quede prácticamente anulada. Esta decisión marca una condena ejemplar dentro de la política judicial alemana frente al extremismo.
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El caso generó un fuerte debate en Alemania sobre seguridad, extremismo religioso y el rol de las redes sociales en la propagación de discursos violentos. El fallo busca enviar un mensaje claro de rechazo a la violencia y respaldo a las víctimas de este tipo de ataques.
Fuente: DW.
Foto: Marijan Murat/dpa/picture alliance


