El Monte Sinaí, considerado un lugar sagrado por las tres religiones monoteístas, atraviesa una transformación sin precedentes. Allí se construye un megaresort con hoteles de lujo, villas y centros comerciales, en un espacio declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
La zona, conocida localmente como Jabal Musa, es reconocida por la tradición bíblica como el lugar donde Moisés recibió los Diez Mandamientos. En sus laderas se ubica el histórico Monasterio de Santa Catalina, administrado por la Iglesia ortodoxa griega, que seguirá en funcionamiento tras la presión de Grecia para evitar su cierre.
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El proyecto, presentado por Egipto como un desarrollo sostenible para potenciar el turismo, ya provocó fuertes críticas. La comunidad beduina Jebeleya, guardianes de Santa Catalina, denunció desalojos, demoliciones de campamentos ecológicos y hasta la exhumación de tumbas locales para abrir paso a un estacionamiento.
Expertos advierten que se repite un patrón similar al de Sharm el-Sheikh, donde el turismo masivo alteró de manera irreversible el entorno natural y cultural. “Se está imponiendo un nuevo mundo urbano sobre una tribu de herencia nómada que nunca lo consintió”, señaló el escritor de viajes británico Ben Hoffler.
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Las tensiones también se trasladaron al plano diplomático: Grecia expresó su rechazo a la iniciativa y un tribunal egipcio resolvió en mayo que los terrenos del monasterio pertenecen al Estado. El conflicto abre un debate global sobre la conservación de los sitios sagrados frente al avance de grandes negocios turísticos.
Fuente: BBC News Mundo.
Foto: Ben Hoffler


