La nueva ola de calor que afecta a Europa, con temperaturas de hasta 40 grados, está poniendo a prueba el funcionamiento de las centrales nucleares. El aumento de la temperatura del agua y la sequía complican los sistemas utilizados para refrigerar los reactores.
En Francia, una proliferación de medusas provocó la suspensión de tres reactores de una planta nuclear. Los animales bloquearon las tomas de agua utilizadas para el sistema de refrigeración, en un fenómeno favorecido por el aumento de la temperatura del mar.
La sequía también genera dificultades. En Hungría y Rumania, los bajos niveles del río Danubio obligaron a detener varios reactores. Rumania anunció que este jueves paralizará su única central nuclear debido a que el caudal del río cayó a niveles excepcionales.
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En Francia, la empresa estatal EDF suspendió alrededor del 20% de su capacidad de generación eléctrica debido a las altas temperaturas. La producción nuclear cayó cerca de un 3% en junio y un 6% en julio, aunque la compañía aseguró que el suministro eléctrico del país no se vio comprometido.
El problema está relacionado con la necesidad de grandes cantidades de agua para disipar el calor generado durante la producción nuclear. Además, las normas ambientales impiden descargar agua demasiado caliente en determinados ríos para evitar daños a los ecosistemas y la muerte de peces.
Los especialistas advierten que el cambio climático podría aumentar la frecuencia y la intensidad de estos episodios. Francia ya prevé inversiones millonarias para adaptar sus instalaciones, mientras que España incorporó sistemas adicionales de refrigeración en algunas centrales para reducir el riesgo de interrupciones durante períodos de calor extremo.
Fuente: RFI.


