Por primera vez en la historia, un grupo de astronautas chinos logró preparar una barbacoa en el espacio. El hecho ocurrió en la estación espacial Tiangong, que orbita alrededor de la Tierra, donde los tripulantes cocinaron alitas de pollo con un horno diseñado especialmente para microgravedad.
Hasta ahora, los alimentos en el espacio se limitaban a productos liofilizados o en pasta, opciones poco atractivas pero seguras ante la falta de gravedad. Sin embargo, la necesidad de mejorar la alimentación durante misiones prolongadas, como las futuras expediciones a la Luna o Marte, llevó a desarrollar nuevas tecnologías para cocinar sin fuego.
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El horno utilizado en esta “barbacoa espacial” imita el efecto de una parrilla convencional, aunque sin generar combustión. Alcanza una temperatura de 190 °C, mantiene los alimentos confinados para evitar que floten y cuenta con un sistema que purifica el aire en caso de fuga de humo. Cocinar las alitas tomó 28 minutos, tiempo suficiente para que quedaran doradas y crujientes.
El logro no solo representa un avance tecnológico, sino también un paso importante hacia una alimentación más natural y placentera para los astronautas. La posibilidad de cocinar platos calientes en el espacio mejora el bienestar psicológico y físico de las tripulaciones en misiones de larga duración.
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Desde los primeros tubos de pasta de carne que probó Yuri Gagarin hasta las alitas de pollo recién cocinadas por los taikonautas chinos, la evolución de la comida espacial demuestra que el ingenio humano no conoce límites, ni siquiera más allá de la atmósfera terrestre.
Fuente: Hipertextual.


