Científicos del CENPAT lograron develar el modelo migratorio del tiburón gatopardo a través de un Programa de Marcado que unió la Ría de Puerto Deseado con La Paloma, en Uruguay.
El investigador del CESIMAR, Gastón Trobiani, uno de los integrantes de este proyecto, relató: “Estamos trabajando hace más de 10 años con esta especie, el tiburón gatopardo. En ese lapso de tiempo fuimos aprendiendo un montón de cosas, porque no se sabía nada, o muy poco sobre esa especie de tiburón”.
En ese sentido, destacó: “Este hallazgo es muy importante, porque cierra un ciclo de muchos años de estudio”, y añadió: “Lo que ocurrió fue que capturaron en Uruguay, en una zona denominada La Paloma, hace muy poquito tiempo, a un tiburón gatopardo que habíamos marcado en febrero de este año en Santa Cruz, en Puerto Deseado”.
El ejemplar, una hembra marcada en febrero de este año, fue recapturada en aguas de Rocha, República Oriental del Uruguay, a más de 1.700 kilómetros de donde había sido originalmente marcada.
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Trobiani destacó: “Es la primer recaptura que demuestra que esta especie tiene un movimiento tan extenso”.
En este proceso investigativo, los pescadores recreativos tienen un rol fundamental, ya que su reporte de especies marcadas permite monitorear el recorrido migratorio.
Asimismo, el investigador explicó: “Trabajamos con unas marcas, que son básicamente un espagueti de plástico, una marquita que tiene un número de teléfono, un código que nosotros lo asociamos a un montón de información que recabamos cuando se lo ponemos al animal”, e indicó: “Gracias a los pescadores deportivos, que los van atrapando en su camino hacia el norte, es que podemos recabar esta información”.
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En cuanto a la distribución, se encuentra en todo el mundo, pero “en el Atlántico, justamente esto es importante, porque este animal lo que mostró fue como el rango de distribución máximo, que va desde donde lo marcamos, un poquito más al sur, y como máximo hasta el sur de Brasil”.
Actualmente, el programa de monitoreo de tiburones gatopardos, gracias al aporte de la ONG Por el Mar, está instalando marcas satelitales, que además de brindar información de recorridos, permiten obtener datos sobre cómo fue el camino migratorio en el mar, con variables de profundidad, temperaturas, etc.
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Trobiani también se refirió a las características de esta especie e indicó: “Principalmente nosotros trabajamos en Caleta Valdés, en el Golfo Nuevo, en la Península. Hemos capturado animales, hembras en estado de parición, de hasta 3 metros de longitud y que pueden llegar a pesar 150 kilos”.
Se trata de un animal que tiene un tamaño corporal importante, con una cabeza y boca muy grande, que tarda mucho tiempo en reproducirse, deja poca descendencia y es propenso a estar en peligro de extinción.





