Foto: ADN Sur.
Lo indicó el geólogo José Paredes, quien al dialogar con Radio 3 se refirió a la catástrofe ocurrida en los barrios Sismográfica y El Marquesado.
El geólogo José Paredes dialogó con Radio 3 y analizó la grave situación de emergencia que se desató en Comodoro Rivadavia, luego de un nuevo desplazamiento del cerro Hermitte que obligó a evacuar de manera urgente los barrios Sismográfica y El Marquesado durante la madrugada del domingo.
Según explicó el especialista, el fenómeno comenzó a manifestarse el 27 de diciembre, aunque en un primer momento no presentaba características alarmantes. “A partir de esa fecha se observa un desplazamiento de la ladera completa, algo muy poco frecuente desde el punto de vista geológico, porque los deslizamientos suelen darse en sectores más débiles y no en toda la extensión al mismo tiempo”, detalló.
Indicó además que, ante la aceleración del movimiento en las últimas semanas, se activó un monitoreo técnico constante y una planificación preventiva junto al Municipio. “Se trabajó en identificar sectores críticos y en garantizar caminos operativos para una eventual evacuación, priorizando siempre la seguridad de las personas”, explicó, en referencia a las tareas previas al evento registrado el sábado por la noche.
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Sobre el deslizamiento más reciente, señaló que se trató de un episodio de gran magnitud. “El evento involucró aproximadamente el 20% de toda la ladera y liberó una gran presión, pero el proceso no está completo. Al descomprimirse un sector, se genera tensión en los adyacentes, por eso las próximas 48 horas son clave para evaluar cómo responde el resto del área deformada”, advirtió.
El geólogo fue categórico al remarcar la incertidumbre del escenario. “Nadie puede predecir con exactitud qué va a ocurrir. Es un proceso natural de una escala inédita para este sector, sin antecedentes históricos, y no se sabe cuándo la ladera alcanzará nuevas condiciones de estabilidad”, sostuvo, remarcando que el objetivo principal es evitar pérdidas humanas.
Finalmente, Paredes afirmó que la problemática excede lo estrictamente geológico. “Este no es solo un problema natural, también es un problema social. Desde la década del 50 se advertía que esta zona no era habitable. La situación no va a mejorar y se va a instalar de manera crónica en la ciudad, por lo que se necesitan soluciones urgentes para las personas afectadas y estrategias a largo plazo para todo el sector”, concluyó en diálogo con Radio 3.


