Corea del Norte atraviesa una “sequía sin precedentes” que afecta a todo su territorio, según informó la agencia estatal KCNA. El fenómeno climático encendió las alarmas del régimen ante el riesgo de una fuerte caída en la producción agrícola.
Las autoridades indicaron que trabajadores de distintas regiones fueron movilizados para proteger los cultivos, en un intento por mitigar el impacto de la falta de lluvias. Entre las medidas adoptadas, se destaca el uso intensivo de camiones cisterna para irrigar amplias zonas de cultivo.
El primer ministro, Pak Tae-song, recorrió provincias clave como Hwanghae del Norte y del Sur para supervisar el estado de los sembradíos. Allí evaluó el crecimiento de trigo y cebada, dos productos esenciales para el abastecimiento interno.
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Estas regiones concentran gran parte de la producción agrícola del país, donde las limitaciones geográficas reducen a menos del 20 % la superficie cultivable. La sequía amenaza directamente esa capacidad, en un contexto de vulnerabilidad estructural del sistema alimentario.
El antecedente más cercano se remonta a 2019, cuando el país sufrió la peor sequía primaveral en casi cuatro décadas. En aquel momento, la situación generó preocupación internacional por posibles episodios de escasez y racionamiento.
El nuevo escenario revive temores de una crisis alimentaria en el hermético país, que ya enfrenta dificultades económicas y limitaciones en el acceso a recursos. Las autoridades intensifican esfuerzos para evitar que la situación derive en una hambruna generalizada.
Fuente: DW.
Foto: Imagen: Jacky Chen/REUTERS.


