La presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, inauguró el Centro de Alta Contención de Crimen Organizado (CACCO), una megacárcel destinada a reclusos de alta peligrosidad e inspirada en el modelo penitenciario de El Salvador. Con una inversión de 35 millones de dólares y una capacidad para 5.100 internos, el establecimiento busca reforzar la estrategia de seguridad del país centroamericano.
El complejo está ubicado junto a la prisión de máxima seguridad La Reforma, a unos 25 kilómetros de San José. Durante la inauguración, Fernández afirmó que la obra marcará un punto de inflexión en la política penitenciaria nacional y expresó su objetivo de convertir a Costa Rica en un referente internacional en materia de seguridad.
La mandataria también destacó la gestión del expresidente Rodrigo Chaves, quien impulsó el proyecto durante su gobierno, entre 2022 y 2026. Chaves, que actualmente ocupa los ministerios de la Presidencia y de Hacienda, defendió la construcción como parte de una estrategia para proteger a la población frente al avance de la violencia y el crimen organizado.
MIRÁ TAMBIÉN: Ucrania acusa a EE.UU. de favorecer a Rusia por las restricciones a Starlink
El nuevo establecimiento toma como referencia al Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) de El Salvador, la megacárcel impulsada por el presidente Nayib Bukele como parte de su ofensiva contra las pandillas. Fernández considera al mandatario salvadoreño un modelo en materia de seguridad, mientras que las autoridades costarricenses buscan adaptar esa experiencia a la situación local.
La inauguración se produce en un contexto de preocupación por el aumento de los homicidios en Costa Rica. Según las cifras oficiales citadas en el informe, el país registró 905 asesinatos en 2023, el máximo histórico; 876 en 2024 y 873 en 2025, año en el que la tasa alcanzó los 16,7 homicidios por cada 100.000 habitantes.
El proyecto representa una apuesta del Gobierno costarricense por reforzar el control penitenciario y combatir las estructuras criminales de mayor peligrosidad. La nueva prisión busca convertirse en una pieza central de esa política, aunque su inauguración se enmarca en el desafío más amplio de reducir la violencia y revertir los elevados niveles de homicidios.
Fuente: DW.
Imagen: Mayela Lopez/REUTERS


