Una empresa tecnológica de Australia presentó una innovadora computadora biológica que utiliza neuronas humanas reales cultivadas en laboratorio para procesar información y tomar decisiones. El sistema, denominado CL1, fue desarrollado por la startup Cortical Labs y representa uno de los avances más llamativos en la convergencia entre biología e informática.
El dispositivo combina tejido neuronal humano con un chip de silicio que permite enviar y recibir impulsos eléctricos. En su estructura se integran cerca de 800.000 neuronas obtenidas a partir de células madre reprogramadas desde muestras de piel y sangre de donantes adultos. Estas neuronas crecen sobre una matriz de electrodos que registra su actividad y las estimula para que respondan a distintos estímulos.
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Como demostración, los investigadores utilizaron unas 200.000 neuronas para interactuar con el clásico videojuego Doom. Las señales del juego fueron transformadas en impulsos eléctricos que las células procesaron para generar acciones dentro del entorno digital, como moverse o apuntar. El experimento mostró que el sistema puede aprender a adaptarse sin instrucciones directas, reorganizando su actividad neuronal.
El proyecto fue presentado públicamente durante el Mobile World Congress en Barcelona y forma parte de una nueva línea de desarrollo conocida como computación biológica. A diferencia de los sistemas de inteligencia artificial tradicionales, esta tecnología utiliza células vivas para resolver problemas, lo que podría ofrecer una eficiencia energética mucho mayor que la de los centros de datos actuales.
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Según los investigadores, el objetivo no es reemplazar las computadoras convencionales sino explorar nuevas aplicaciones en áreas como la robótica adaptativa, el desarrollo de medicamentos y el estudio de enfermedades neurológicas. Aunque los cultivos neuronales utilizados no poseen estructura suficiente para generar conciencia, los científicos reconocen que el avance abre debates éticos y regulatorios sobre el uso de tejido humano en sistemas tecnológicos.
Fuente: Infobae.


