La escasez de agua en el norte de México ha desencadenado una nueva escalada en el conflicto con Estados Unidos por el cumplimiento del tratado de 1944. La falta de lluvias y el agotamiento de los embalses ha puesto en tensión el reparto de agua entre ambos países.
En Chihuahua, agricultores como Rafael Betance reportan niveles críticos en la presa La Boquilla: “Actualmente estamos a menos del 14% de su capacidad”, advirtió. El embalse del lago Toronto muestra un panorama desolador tras más de 30 meses sin lluvias.
Estados Unidos reclama una deuda hídrica de 1.500 millones de metros cúbicos. Texas acusa a México de «robar agua», mientras que Donald Trump amenazó con sanciones si no se cumple el tratado. México, en respuesta, adoptó un tono conciliador y ya transfirió una pequeña parte del volumen exigido.
MIRÁ TAMBIÉN: Israel prohíbe la pesca en Gaza y se agrava la crisis alimentaria
“Solo pedimos lo que nos corresponde por derecho”, expresó el agricultor tejano Brian Jones, quien acusa a sus pares mexicanos de acaparar agua. En Chihuahua, sin embargo, consideran que el tratado permite el envío solo cuando hay excedentes, algo imposible en la actual sequía.
Jaime Ramírez, exalcalde y productor de nuez, promueve el riego eficiente pero admite que muchos vecinos aún desperdician agua. “Si no llueve este año, no habrá agricultura. Se deberá priorizar el consumo humano”, advirtió.
El conflicto revive el debate sobre la vigencia del tratado. Mientras del lado estadounidense exigen su cumplimiento estricto, en México crece la voz de quienes creen que el acuerdo debe adaptarse al cambio climático y a las nuevas realidades sociales y ambientales.
Fuente: BBC.


