Las importaciones de alimentos y productos agroindustriales en Argentina han experimentado un aumento significativo, con un incremento del 41% interanual en septiembre de 2024, según datos del Intercambio Comercial Argentino (ICA) del INDEC. Esta cifra refleja el impacto de la política de apertura comercial implementada por el Gobierno, que se ha comenzado a sentir no solo en la industria, sino también en el sector agropecuario.
La cifra de u$s148 millones en importaciones de alimentos y bebidas marca un récord en el último año, y las proyecciones privadas indican que la tendencia continuó en octubre. Los sectores productivos más afectados incluyen la carne porcina, los vinos y el tomate.
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En el caso de la carne porcina, por ejemplo, las importaciones crecieron un 500% en comparación con 2023, pasando de 476 toneladas en junio a 2.552 toneladas en septiembre, con un volumen que, según fuentes del sector, superó las 3.300 toneladas en octubre.
El vino también mostró un incremento notable, con un aumento del 513% en las importaciones, pasando de 703 toneladas en 2023 a 4.311 toneladas en el mismo período de 2024. De manera similar, las importaciones de pulpa de tomate aumentaron un 104%, llegando a 12.081 toneladas entre enero y septiembre.
Las economías regionales, que ya enfrentan dificultades por la apreciación cambiaria, comienzan a sentir la presión de una mayor competencia internacional. Los productores locales advierten que, si bien el volumen de las importaciones aún no es suficiente para desplazar completamente la producción local, el impacto en los precios y la competitividad es evidente. En particular, los productores de carne porcina señalan que la competencia de los productos importados, principalmente desde Brasil, afecta los precios dentro de la cadena de valor, lo que podría poner en riesgo su rentabilidad.
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El Instituto de Desarrollo Agroindustrial Argentino ha advertido sobre la pérdida de competitividad de las exportaciones agroindustriales debido a la apreciación del peso frente al dólar, lo que ha encarecido los costos en términos de moneda extranjera. Este fenómeno podría afectar a largo plazo las cadenas productivas que agregan valor a los productos primarios y generan empleos en sectores clave de la economía.
Desde el Gobierno, se sostiene que la apreciación del peso es un proceso que llegó para quedarse, y se anticipa la eliminación del Impuesto PAIS, así como una reducción en la velocidad de devaluación del tipo de cambio oficial. Sin embargo, la incertidumbre sobre las políticas cambiarias a futuro sigue generando preocupación en los sectores productivos.
Fuente: Ámbito.


