La alimentación antes y después del ejercicio impacta en el rendimiento y la recuperación. Expertos explican cómo decidir según tus objetivos.
El rendimiento en el gimnasio y los resultados visibles de las rutinas de ejercicio dependen de varios factores, siendo la alimentación uno de los más importantes. Una de las dudas más frecuentes en el mundo fitness es si es mejor comer antes o después de entrenar. La respuesta varía según los objetivos personales y las necesidades energéticas.
Consumir alimentos antes de realizar ejercicio ayuda a proporcionar al cuerpo el combustible necesario para llevar a cabo actividades intensas. Se recomienda una comida balanceada rica en carbohidratos y proteínas entre dos y tres horas antes del entrenamiento. Si el tiempo es limitado, un snack ligero, como un batido de frutas o galletas integrales, unos 30 minutos antes, puede ser una solución eficaz.
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Por otro lado, la alimentación posterior al ejercicio es fundamental para reponer las reservas de glucógeno y favorecer la recuperación muscular. Alimentos de fácil digestión, como arroz, pasta o pan, combinados con una fuente de proteínas, son ideales para este momento.
¿Qué opción elegir?
La elección depende de tus metas personales. Comer antes prepara al cuerpo para un mejor desempeño físico, mientras que alimentarse después asegura una óptima recuperación. Lo más recomendable es integrar ambas estrategias, asegurándote de que las comidas sean nutritivas y adecuadas a tu rutina de ejercicio.
Tener en cuenta qué y cuándo comer puede marcar una gran diferencia en los resultados obtenidos en cada sesión, optimizando tanto el esfuerzo como los beneficios del entrenamiento físico.
Fuente: C5N.
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