Google pagó 25 millones de dólares por quedarse con «.app», y Verisign factura unos 1.500 millones al año con «.com». Con la apertura de una nueva ronda de dominios, ese mercado vuelve a quedar a disposición de cualquier interesado.
Detrás de cada dirección web hay un negocio que casi nadie ve. Las terminaciones como .com, .shop o .dev pertenecen a empresas que cobran por cada dominio vendido, y algunas valen fortunas. El caso más citado es el de Google, que pagó 25 millones de dólares por .app en una subasta de 2012, en la que compitió con una docena de oferentes, entre ellos Amazon.
La lógica es simple. Quien controla una terminación funciona como «registro» y vende los dominios por medio de «registradores», empresas como GoDaddy, que luego los ofrecen al público. Con un dominio .app de 27,99 dólares, por ejemplo, el registro percibe 14 dólares, la ICANN se queda con 20 centavos y el resto es para el registrador.
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A mayor escala, el ejemplo es .com. Verisign, la empresa que lo administra, recauda cerca de 1.500 millones de dólares anuales con una tarea que consiste en mantener en línea una base de datos y cobrar renovaciones. La compañía asegura que su servicio no tuvo interrupciones en 28 años, y el inversor Warren Buffett compró acciones en 2012, cuando valían una octava parte de su cotización actual.
Las reglas de todo este sistema las fija la ICANN, una entidad creada en 1999 para que la infraestructura de internet dejara de depender del gobierno de Estados Unidos. Su mandato es mantener la red estable y segura, pero sin intervenir en los contenidos. Esa postura quedó a la vista en 2022, cuando se negó a cortar el acceso a los dominios rusos, como .ru, pese al pedido de Ucrania.
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Ahora, por primera vez desde 2012, el organismo habilitó a cualquier persona u organización a proponer una terminación nueva. Hoy existen más de mil, desde .nyc para neoyorquinos hasta .horse, y podrían sumarse cientos más, con propuestas tan curiosas como .meow. El plazo para presentar solicitudes vencía el 12 de agosto.
La convocatoria se discutió en la reunión que la ICANN realizó en junio en Sevilla, con más de mil participantes de más de cien países. Allí coincidieron gigantes tecnológicos, registradores, agencias de la ONU, académicos, abogados y representantes del gobierno estadounidense. También hay interés de operadores chicos, que administran terminaciones rentables solos o con equipos reducidos.
Para el usuario común, el cambio no será inmediato: seguirá escribiendo las direcciones de siempre. Pero cada terminación aprobada abre una nueva categoría de direcciones para vender, y con ella una competencia por captar parte de un negocio hasta ahora dominado por unos pocos jugadores.
Con información de WIRED.


