Los estudiantes franceses volvieron a convocar movilizaciones este jueves para reclamar soluciones concretas a sus demandas educativas. La protesta ocurre luego de una jornada masiva que el martes reunió entre 266.000 y 450.000 personas en distintos puntos del país.
Ante la continuidad de las manifestaciones, el Gobierno de Francia anunció que recibirá a las tres principales organizaciones estudiantiles que encabezan las protestas. El primer ministro Sébastien Lecornu había intentado calmar los reclamos el miércoles, pero no presentó medidas inmediatas y postergó las primeras decisiones para fines de octubre.
La protesta también tuvo impacto en las escuelas. Según un recuento provisional del Ministerio de Educación Nacional, las clases fueron suspendidas total o parcialmente este jueves en 375 de los 3.700 establecimientos educativos del país.
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Los estudiantes reclaman el reemplazo de docentes ausentes, una reducción de la sobrecarga horaria y mejoras en edificios escolares que, según denuncian, presentan problemas de infraestructura y condiciones inadecuadas frente al aumento de las temperaturas.
El reclamo también alcanza a las universidades. Los alumnos piden la creación de 250.000 plazas adicionales y la eliminación de la selección mediante Parcoursup, la plataforma utilizada para la orientación y admisión a la educación superior. El ministro de Educación Superior, Philippe Baptiste, calificó este último pedido como “una enorme demagogia”.
Las organizaciones estudiantiles anticiparon nuevas concentraciones para este jueves y movilizaciones de mayor magnitud durante la próxima semana. A las protestas de los alumnos se sumaron sindicatos del sector educativo, que convocaron una jornada de huelga y manifestaciones en apoyo de los reclamos.


