La empresa enfrenta acciones colectivas en Estados Unidos por el análisis de extensiones sin consentimiento claro de los usuarios.
La red profesional LinkedIn enfrenta dos demandas colectivas en Estados Unidos por su práctica de analizar los navegadores de los usuarios para detectar qué extensiones tienen instaladas. Las presentaciones judiciales fueron radicadas en el Tribunal de Distrito del Norte de California y apuntan a presuntas violaciones a la privacidad.
Las acciones fueron impulsadas por distintos estudios jurídicos en representación de usuarios de la plataforma. Los demandantes sostienen que la empresa habría recopilado información sin un consentimiento explícito y adecuado, lo que abre un nuevo frente legal en torno al uso de datos personales en entornos digitales.
El conflicto se apoya en el informe “BrowserGate”, elaborado por la organización Fairlinked, que acusa a la compañía de implementar un sistema para escanear extensiones en navegadores como Chrome y Edge. Según ese reporte, el mecanismo operaría sin una comunicación clara hacia los usuarios.
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Desde la empresa, que pertenece a Microsoft, reconocieron que analizan complementos instalados en los navegadores, pero afirmaron que lo hacen con fines de seguridad. “Indicamos en nuestra Política de Privacidad que analizamos las extensiones del navegador para detectar abusos y garantizar la estabilidad del sitio”, señalaron en un comunicado.
Uno de los puntos centrales del litigio es si esa práctica está debidamente informada. Una de las demandas sostiene que “el demandante y los miembros del grupo tenían una expectativa objetivamente razonable de privacidad”, cuestionando que no se explicite de manera concreta el alcance del monitoreo.
En la misma línea, otro de los escritos judiciales advierte que la empresa “sobrepasó los límites al utilizar justificaciones contra el abuso como tapadera para una vigilancia masiva y encubierta”. Ambos casos buscan indemnizaciones económicas y cambios en las políticas de recopilación de datos.
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El trasfondo del conflicto también involucra a la firma Teamfluence, que había desarrollado una extensión para extraer información de la plataforma. LinkedIn sostiene que esa herramienta violaba sus términos de uso y que las acusaciones actuales surgen como represalia tras la suspensión de cuentas vinculadas a ese servicio.
Desde la compañía rechazaron las acusaciones y calificaron las denuncias como infundadas. Aseguraron que no utilizan estos datos para inferir información sensible y remarcaron que su objetivo es proteger a los usuarios y prevenir abusos dentro de la red.
Mientras avanza el proceso judicial, el caso vuelve a poner en debate los límites entre seguridad digital, uso de datos y privacidad, en un contexto donde las plataformas tecnológicas enfrentan cada vez más cuestionamientos sobre sus prácticas.
Con información de WIRED.


