Un evento cósmico sin precedentes reveló la formación de un agujero negro de 225 masas solares, el más masivo jamás observado por ondas gravitacionales. El hallazgo abre nuevas preguntas sobre el origen de estos objetos extremos.
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Un grupo internacional de científicos logró detectar la fusión de agujeros negros más masiva jamás registrada, un hito que desafía tanto la tecnología de medición actual como los modelos teóricos de formación estelar. El hallazgo fue anunciado este lunes por el Instituto Tecnológico de California (Caltech) y presentado en el congreso GR24 y la Conferencia Edoardo Amaldi en Glasgow, Escocia.
El evento, denominado GW231123, fue registrado el 23 de noviembre de 2023 por la colaboración LVK, que integra los observatorios LIGO (Estados Unidos), Virgo (Italia) y KAGRA (Japón). Según los investigadores, esta colosal colisión ocurrió hace 10 mil millones de años y produjo un agujero negro de 225 veces la masa del Sol, superando al récord anterior —el evento GW190521— que totalizaba 140 masas solares.
Los agujeros negros son objetos extremadamente densos que se forman al colapsar estrellas masivas. Sin embargo, el tamaño y el rápido giro de los componentes de GW231123 han desconcertado a la comunidad científica. “Estos agujeros negros rotaban casi al límite permitido por la teoría de la relatividad general de Einstein”, explicó Charlie Hoy, de la Universidad de Portsmouth.
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El investigador Mark Hannam, de la Universidad de Cardiff, señaló que este nuevo agujero negro binario se ubica en un rango de masas donde no se esperaba la formación de este tipo de objetos, debido a procesos como la inestabilidad de pares que, en teoría, evitarían la existencia de agujeros negros tan grandes.
La señal detectada por los interferómetros fue particularmente difícil de modelizar. “Nos exige repensar nuestras herramientas teóricas”, agregó Hoy. Además, debido a su complejidad, los expertos advierten que este evento servirá como caso de estudio para mejorar los modelos computacionales que explican cómo nacen y evolucionan los agujeros negros.
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La coautora Sophie Bini resaltó que este descubrimiento “es un poderoso ejemplo de cuánto nos queda por descubrir en la astronomía de ondas gravitacionales”.
Desde 2015, con la primera detección de una onda gravitacional, la comunidad científica ha observado más de 300 fusiones de agujeros negros. Sin embargo, ninguna había alcanzado una masa tan extraordinaria como la de GW231123, que podría redefinir nuestro entendimiento sobre el universo extremo.
Fuente y foto: DW


