Un hallazgo de la NASA revela por primera vez una estructura en zigzag en la magnetosfera terrestre, comparable a fenómenos solares, y abre nuevas posibilidades para comprender la interacción entre el viento solar y el campo magnético de la Tierra.
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La NASA anunció la detección de una estructura magnética inusual en la magnetosfera terrestre, comparable a las observadas cerca del Sol, lo que abre nuevas vías para entender cómo interactúan los campos magnéticos y el viento solar.
“El hallazgo nos permite estudiar fenómenos solares sin necesidad de enviar sondas a la corona solar, mejorando nuestras predicciones del clima espacial”, indicó Nicky Fox, administradora asociada de la Dirección de Misiones Científicas de la NASA.
El fenómeno fue detectado gracias a la misión Magnetosférica Multiescala de la NASA, que emplea cuatro satélites para medir con precisión el campo magnético terrestre. Los datos revelaron una curva de retorno en zigzag, provocada por la mezcla de plasma solar y terrestre.
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“El Sol emite un flujo constante de plasma llamado viento solar. Lo que vimos es que una fracción logra penetrar la magnetosfera y generar torsiones magnéticas similares a las registradas cerca del Sol”, explicó Angelos Vourlidas, científico del instrumento WISPR en el Laboratorio de Física Aplicada de Johns Hopkins.
Este descubrimiento abre la posibilidad de estudiar la “meteorología espacial” desde la cercanía de la Tierra, sin depender únicamente de costosas misiones al Sol, y tiene implicaciones directas en la protección de comunicaciones, satélites y redes eléctricas.
“La magnetosfera actúa como un laboratorio natural”, afirmó Fox, “y detectar estas curvas en zigzag nos permitirá anticipar tormentas geomagnéticas y proteger mejor nuestras infraestructuras críticas”.
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La investigación también se apoya en datos de la Sonda Solar Parker, que desde 2018 observa directamente la atmósfera solar y ha documentado que el viento solar presenta estructuras magnéticas complejas, conocidas como zigzags, que ahora han sido identificadas cerca de la Tierra.
Este avance llega en un contexto de creciente actividad solar, ya que la Tierra se aproxima al máximo del ciclo solar, periodo en el que las eyecciones de masa coronal y perturbaciones magnéticas aumentan, elevando el riesgo de eventos extremos.
La combinación de observaciones cercanas al Sol y en la magnetosfera terrestre representa un salto científico que permitirá desarrollar modelos más precisos para anticipar tormentas geomagnéticas y proteger la tecnología en todo el sistema solar.
Fuente y foto: Infobae


