Con tonos que varían entre el coral y el rojo intenso, el lago Masazir en Azerbaiyán atrae a visitantes y resalta como un recurso natural y económico único en la región del Caspio.
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En Azerbaiyán, a pocos kilómetros de Bakú, se encuentra el lago Masazir, un impresionante cuerpo de agua que fascina por sus tonos rosados y rojos, parecidos a los de un paisaje sacado de ciencia ficción. Situado en la región de Qaradag, Masazir ha ganado fama internacional por su deslumbrante color y su potencial para la explotación salina, siendo un punto de interés para viajeros y científicos.
La transformación de sus colores se debe a microorganismos llamados halófilos, que se adaptan a la alta salinidad de este lago y producen un pigmento rosado cuando absorben la luz solar. Este fenómeno se intensifica especialmente en verano, cuando los rayos ultravioleta son más fuertes, dando lugar a tonos que van desde el rosa suave hasta un rojo profundo, según la temporada.
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Además de su belleza, el lago Masazir es un recurso económico para Azerbaiyán. Durante las estaciones cálidas, trabajadores extraen sal del lecho del lago cuando el agua se evapora, revelando depósitos naturales. Se estima que las reservas de sal en este lago alcanzan los 1.735 millones de toneladas, una riqueza mineral que beneficia a la región y refuerza su importancia económica.
Por su cercanía al mar Caspio, el lago Masazir mantiene una alta salinidad similar a la del extenso lago que conecta a Azerbaiyán con otros países como Turkmenistán, Rusia, Irán y Kazajistán. Este particular ecosistema convierte al lago Masazir en un atractivo natural único, consolidando su importancia para el turismo y el desarrollo económico en Azerbaiyán.
Fuente y foto: MDZOL


