El presidente Donald Trump activó un gravamen generalizado a las importaciones bajo la Ley de Comercio de 1974. La medida abre una nueva disputa en el Congreso, donde los demócratas anticipan que intentarán bloquear su extensión.
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Estados Unidos comenzó a aplicar este martes un nuevo arancel global a las importaciones, una decisión impulsada por el presidente Donald Trump tras el revés judicial que sufrió su política comercial en la Corte Suprema de Estados Unidos. El gravamen, que inicialmente había sido anunciado en un 10%, fue elevado al 15% durante el fin de semana y tendrá una vigencia de 150 días, salvo que el Congreso decida extenderlo.
Según la Casa Blanca, el objetivo de estos derechos aduaneros es combatir “los grandes y graves déficits de la balanza de pagos” y reforzar la industria nacional frente a lo que la administración considera prácticas comerciales desleales. La medida se enmarca en la agenda proteccionista que Trump ha defendido desde su regreso al poder, pese a la sentencia del máximo tribunal que limitó su capacidad para imponer y modificar aranceles invocando una “emergencia nacional”.
El fallo de la Corte, adoptado por seis votos contra tres, declaró ilegal buena parte de los gravámenes anteriores aplicados bajo ese argumento extraordinario. Sin embargo, reconoció que el Ejecutivo mantiene facultades para imponer aranceles a determinados sectores, como el acero y los automóviles. En este contexto, la administración recurrió ahora a la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, que habilita la aplicación temporal de aranceles generales por un período limitado.
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El nuevo arancel no alcanza a la mayoría de los productos provenientes de Canadá y México, en virtud del acuerdo de libre comercio vigente entre los tres países. No obstante, la decisión podría impactar en cadenas globales de suministro y en los precios internos, un punto que ya generó fuertes críticas de la oposición demócrata.
El líder demócrata en el Senado, Chuck Schumer, anticipó que su bancada bloqueará cualquier intento de prorrogar los aranceles cuando expiren en el verano boreal. “Los aranceles globales del 15% seguirán encareciendo los precios y haciendo la vida insostenible para millones de estadounidenses”, advirtió.
La próxima batalla se trasladará al Capitolio, donde el Congreso —con mayoría republicana ajustada y un clima de alta polarización— deberá decidir si convierte la medida en permanente o la deja caducar. Mientras tanto, la política comercial vuelve al centro del debate económico en Estados Unidos, en un escenario marcado por tensiones institucionales y presiones inflacionarias.
Fuente y foto: DW


