El Pentágono envió un buque anfibio con 3.500 marinos para fortalecer su capacidad operativa en la región, mientras aumentan los enfrentamientos y crece la tensión por el control del estrecho de Ormuz.
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En un contexto de creciente tensión en Medio Oriente, Estados Unidos desplegó el buque de asalto anfibio USS Tripoli junto a unos 3.500 marinos, en una maniobra estratégica confirmada por el Comando Central de Estados Unidos. La operación busca reforzar la presencia militar estadounidense frente a la escalada del conflicto con Irán.
De acuerdo con el informe oficial, la nave arribó el 27 de marzo a la zona de operaciones, aunque no se precisó su ubicación exacta. El USS Tripoli actúa como buque insignia de un grupo anfibio y de la Unidad Expedicionaria de Marines 31, aportando capacidades tácticas, logísticas y de respuesta rápida ante un eventual agravamiento del conflicto.
El despliegue se produce tras un mes de enfrentamientos iniciados el 28 de febrero de 2026, que ya dejaron al menos 13 soldados estadounidenses muertos y cerca de 300 heridos. En este escenario, la Marina de Estados Unidos intensificó su movilidad en la región, particularmente ante la amenaza sobre el estratégico estrecho de Ormuz, clave para el comercio energético mundial.
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Desde Teherán, el portavoz Ebrahim Zolfagari advirtió que el conflicto podría derivar en “un desastre militar” para Washington. En paralelo, la Guardia Revolucionaria iraní aseguró haber ejecutado ataques con misiles y drones contra supuestas posiciones estadounidenses en Dubái, afirmaciones que fueron rechazadas por el CENTCOM, que las calificó como “desinformación”.
En las últimas horas, un ataque contra una base aérea en Arabia Saudí dejó al menos 12 militares estadounidenses heridos, dos de ellos en estado grave, según fuentes oficiales, lo que evidencia la creciente peligrosidad del escenario bélico.
Mientras tanto, el portaaviones USS Gerald Ford, considerado el más grande del mundo, realizó una escala técnica en Split tras casi nueve meses de operaciones. La parada responde a tareas de mantenimiento, luego de un incendio ocurrido el 12 de marzo que dejó dos tripulantes heridos y afectó parte de la infraestructura interna del buque.
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Este movimiento implica una reducción temporal de la capacidad naval estadounidense en la región, aunque previamente el USS Gerald Ford había participado en operaciones conjuntas con Israel, junto al portaaviones Abraham Lincoln, en acciones contra objetivos iraníes.
En el plano político, el presidente Donald Trump mantiene la presión sobre Teherán, aunque abrió canales indirectos de negociación con mediación de Pakistán. La Casa Blanca extendió hasta el 6 de abril el ultimátum para que Irán levante el bloqueo en el estrecho de Ormuz, advirtiendo que, de no haber avances, se evaluarán ataques a infraestructuras energéticas.
La escalada militar ya tiene impacto en la economía estadounidense, con subas en el precio de los combustibles y crecientes tensiones políticas internas, además de fricciones con aliados de la OTAN por la estrategia adoptada en el conflicto.
Fuente y foto: Infobae


