Una gigantesca tormenta invernal mantiene bajo alerta a gran parte de Estados Unidos, donde una masa de aire ártico avanza sobre 37 estados y afecta a más de 190 millones de personas, con temperaturas extremas, fuertes nevadas, lluvia helada y un fuerte impacto en el transporte y los servicios básicos.
El Servicio Nacional de Meteorología calificó al fenómeno como “inusualmente extenso y de larga duración”, provocado por aire gélido proveniente de Canadá, con sensaciones térmicas que descienden por debajo de los -20 grados y registros de hasta -30 °C en amplias zonas del centro y este del país.
El frente climático comenzó a generar serias complicaciones en carreteras y aeropuertos, con miles de vuelos cancelados durante el fin de semana. Según FlightAware, cerca de 4.000 vuelos fueron suspendidos el sábado y se prevén unas 9.000 cancelaciones adicionales para el domingo.
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Además, al menos 16 estados y la capital Washington D.C. declararon el estado de emergencia ante la amenaza de acumulaciones de nieve y hielo consideradas “potencialmente catastróficas”, lo que podría generar apagones prolongados y dificultades para las tareas de recuperación.
Los cortes de energía ya afectan a más de 130.000 hogares, principalmente en Texas y Luisiana, mientras las autoridades advierten que la nieve y el hielo tardarán en derretirse, prolongando las condiciones peligrosas para circular y transitar a pie.
Ante este escenario, ciudades como Houston y otras grandes áreas urbanas dispusieron la apertura de centros de acogida, especialmente para personas en situación de calle, mientras el gobierno federal anunció el cierre preventivo de sus oficinas el lunes.
Fuente: DW.
Imagen: Lawrence Bryant/REUTERS.


