Un reciente estudio científico encendió las alarmas: el 10 % más rico del planeta es responsable de dos tercios del calentamiento global desde 1990. Publicado en Nature Climate Change, el informe asocia directamente la riqueza concentrada con eventos climáticos extremos.
Según la autora principal, Sarah Schoengart, del ETH Zurich, los más ricos del mundo no solo contaminan más por su estilo de vida, sino también por sus inversiones. Estas emisiones ocultas tienen consecuencias reales, como olas de calor y sequías extremas en zonas como el Amazonas.
El 1 % más rico, por ejemplo, contribuye 26 veces más que el promedio a eventos extremos que antes ocurrían solo una vez por siglo. Las emisiones del 10 % más adinerado en China y Estados Unidos representan, juntas, casi la mitad de la contaminación global por carbono.
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La investigación no se detuvo en el consumo personal: también examinó el rol de las inversiones. Al incluir el impacto de los activos financieros, los resultados muestran que gravar la riqueza extrema podría ser una vía más justa para reducir las emisiones.
Sin embargo, los intentos políticos para aplicar impuestos a los multimillonarios han fracasado. Iniciativas como la brasileña, que proponía un impuesto del 2 % a patrimonios superiores a 1.000 millones de dólares, no avanzaron tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca.
La crisis climática sigue afectando con mayor fuerza a las regiones tropicales más vulnerables. Mientras tanto, el poder económico de los más ricos parece resistirse a asumir una responsabilidad proporcional a su impacto ambiental.
Fuente: DW.


