El cometa Lemmon (C/2025 A6) se prepara para regalar un espectáculo irrepetible en el cielo de octubre y noviembre, cuando alcance su brillo máximo. Descubierto en enero por Carson Fuls desde el Observatorio Mount Lemmon en Arizona, será visible principalmente en el hemisferio norte.
Astrónomos destacan la rareza del fenómeno: Lemmon completa una órbita alrededor del Sol cada 1.154 años, lo que significa que quienes lo observen ahora no volverán a verlo en vida. “Es una clase magistral gratuita de mecánica celeste, porque permite ver cómo una simple variación orbital cambia completamente el destino de un cuerpo celeste”, explicó el astrónomo Harvey Smith.
El cometa, de entre 10 y 20 kilómetros de diámetro, posee una cola verdosa causada por el carbono diatómico, que brilla intensamente al ser excitado por la luz solar. Su trayectoria retrógrada lo lleva a ascender hacia el norte, favoreciendo la observación desde el hemisferio boreal.
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Desde principios de octubre, Lemmon se ha desplazado bajo la constelación de Bootes y alcanzará su punto más cercano a la Tierra, a unos 90 millones de kilómetros, durante Halloween, lo que le valió el apodo de “el cometa de Halloween”.
La astrofísica Mara Vucich destacó que “no solo emociona por su rareza, sino también por su potencial educativo, porque muestra cómo la dinámica gravitacional de los planetas altera las trayectorias de los cometas”.
El mejor momento para observarlo será entre el 25 y 31 de octubre, poco después del atardecer. A simple vista se verá como una estrella difusa, pero con binoculares o pequeños telescopios se apreciará el núcleo brillante y la corta cola.
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El cometa Lemmon coincidirá este octubre con otro cuerpo celeste visible: el cometa SWAN (C/2025 R2). Mientras Lemmon dominará el cielo del atardecer, SWAN será protagonista en las primeras horas del amanecer, ofreciendo un breve periodo de doble espectáculo cósmico.
Los expertos recomiendan observarlo desde lugares alejados de la contaminación lumínica, utilizando binoculares o telescopios y cámaras con trípode. “Los cielos oscuros son clave, la luz de la Luna o de las ciudades puede borrar los detalles más sutiles”, insistieron astrónomos aficionados y profesionales.
El paso del cometa Lemmon no solo emociona por su belleza, sino que también ofrece una ventana científica sobre los procesos que formaron el Sistema Solar. Cada cometa conserva material primitivo que ayuda a comprender la historia de los planetas y del Sol, un recuerdo de que el universo sigue sorprendiéndonos.
Fuente y foto: Infobae


