En 2025, el consumo de vino en la Argentina alcanzó un mínimo histórico y marcó un nuevo récord negativo para la actividad vitivinícola. Según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), el consumo per cápita cayó a 15,77 litros anuales, perforando por primera vez la barrera de los 16 litros por persona y confirmando una tendencia descendente que golpea de lleno a bodegas y productores.
La caída del consumo interno se reflejó en una baja general del mercado. Durante 2025 se consumieron 745,9 millones de litros de vino, un 2,7% menos que el año anterior, lo que implicó una contracción de más de 20 millones de litros. Los vinos sin mención varietal, que siguen siendo mayoritarios, fueron los más afectados, con una retracción interanual del 5,2%.
Dentro de un panorama adverso, los vinos varietales mostraron un desempeño relativamente positivo. Este segmento creció 3,4% en volumen y alcanzó los 234,7 millones de litros vendidos, representando el 31,5% del mercado. Sin embargo, este avance no logró compensar la fuerte caída de los vinos comunes ni el retroceso del consumo total.
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A la debilidad del mercado interno se sumó un escenario externo complejo. Las exportaciones de vino descendieron un 7,2% interanual y se ubicaron en USD 661 millones, el nivel más bajo de los últimos veinte años. La menor demanda internacional, junto a costos elevados y un tipo de cambio poco competitivo, redujo la capacidad de las bodegas para colocar su producción en el exterior.
El contexto financiero también agravó la crisis del sector. Altos niveles de stock —estimados entre 8 y 15 meses—, caída de precios nominales y aumento de los costos productivos deterioraron la rentabilidad. Provincias como San Juan enfrentaron mayores dificultades por los elevados costos logísticos, que reducen la competitividad frente a otras regiones productoras.
De cara a 2026, especialistas advierten que el principal desafío de la vitivinicultura no será la producción, sino la recuperación de la demanda y el ordenamiento financiero. Con consumo interno deprimido, exportaciones en retroceso y márgenes ajustados, el récord negativo de 2025 aparece como un síntoma de una crisis estructural que aún no muestra señales claras de reversión.
Fuente: Infobae.


