El desierto de Atacama, uno de los lugares más áridos del planeta, quedó cubierto de flores después de las intensas lluvias registradas durante el invierno en el norte de Chile. El fenómeno, conocido como “desierto florido”, podría extenderse sobre unas 15.000 hectáreas en octubre.
La floración ocurre porque millones de semillas y bulbos permanecen bajo la arena durante gran parte del año, a la espera de condiciones adecuadas. En Atacama existen unas 200 especies capaces de desarrollarse después de las precipitaciones, entre ellas los suspiros blancos y las patas de guanaco.
En algunos sectores del norte chileno se registraron más de 180 milímetros de lluvia. Según César Pizarro, jefe de conservación de biodiversidad de la Corporación Nacional Forestal (CONAF) en Atacama, se trata de una cantidad que no se había registrado anteriormente en esas zonas.
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Las precipitaciones también activaron una cadena de vida que incluye insectos, caracoles, aves, reptiles y mamíferos. Las abejas intervienen en la polinización, mientras que otros organismos aprovechan la vegetación y contribuyen al ciclo de nutrientes del suelo.
El fenómeno atrae cada año a numerosos turistas que recorren las dunas y planicies para observar y fotografiar las flores. Ante el aumento de visitantes, la CONAF pidió no pisar la vegetación, respetar las rutas establecidas y evitar llevar mascotas a los sectores donde se desarrolla la floración.
Si las condiciones climáticas se mantienen, el desierto florido alcanzaría su mayor extensión durante octubre. La CONAF estima que podría cubrir unas 15.000 hectáreas, en uno de los episodios de floración de mayor magnitud registrados en la región.


