Foundation Future Industries, respaldada por Eric Trump, desarrolla los robots Phantom y ya realizó pruebas industriales y logísticas. Su fundador también plantea la posibilidad de utilizarlos en operaciones de combate.
Foundation Future Industries, una startup de San Francisco fundada en 2024, trabaja en el desarrollo de robots humanoides destinados inicialmente a tareas industriales, pero con una posible aplicación militar. La compañía ya realizó pruebas con sus máquinas en distintos escenarios y busca ampliar sus capacidades para que puedan desempeñar misiones consideradas peligrosas para los soldados.
Su principal desarrollo es el Phantom MK-1, un robot de casi dos metros de altura que puede transportar cargas y realizar tareas logísticas. La empresa asegura haber desplegado alrededor de una decena de unidades, utilizadas en sectores como la industria automotriz, además de pruebas con la Fuerza Aérea de Estados Unidos y tareas logísticas en Ucrania.
A comienzos de 2026, Foundation envió dos unidades Phantom a Ucrania para evaluar su utilidad en la recolección de suministros en zonas de riesgo. Sin embargo, los primeros modelos presentaban limitaciones de autonomía, capacidad de carga y resistencia al agua. La compañía trabaja ahora en el Phantom MK-2, que incorporará nuevos procesadores y, según sus previsiones, duplicará la capacidad de carga.
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El fundador y director ejecutivo de Foundation, Sankaet Pathak, sostiene que los robots podrían asumir algunas de las tareas más peligrosas de los conflictos armados. Entre los escenarios planteados se encuentra el ingreso de un humanoide a edificios para dirigirse hacia un objetivo, una posibilidad que abre el debate sobre el desarrollo de robots capaces de utilizar fuerza letal.
Por el momento, la empresa asegura que nadie le solicitó armar sus robots, aunque Pathak reconoció que estudia las denominadas «cuestiones cinéticas», vinculadas con sistemas de armamento. La posibilidad de incorporar armas plantea interrogantes sobre el nivel de autonomía que deberían tener estas máquinas y quién sería responsable de sus decisiones en el campo de batalla.
Foundation también busca aumentar considerablemente su producción. Su planta de San Francisco tendría capacidad para fabricar entre 300 y 500 robots al año, mientras que la compañía proyecta nuevas instalaciones para alcanzar una producción de hasta 50.000 unidades anuales. Los modelos industriales se ofrecen en alquiler por unos 100.000 dólares al año, mientras que los destinados a defensa tendrían un precio cercano a los 300.000 dólares.
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La startup mantiene además vínculos con programas y contratos públicos estadounidenses y cuenta entre sus inversores y asesores con Eric Trump. Esta relación generó cuestionamientos de algunos sectores por posibles conflictos de intereses, mientras que la empresa y la Casa Blanca rechazan que su participación haya significado un trato preferencial.
El avance de estos proyectos alimenta el debate internacional sobre las armas autónomas. Naciones Unidas y organizaciones de derechos humanos han advertido sobre los riesgos de delegar decisiones letales a sistemas automatizados, mientras que especialistas señalan que todavía existen importantes desafíos de fiabilidad, ciberseguridad, responsabilidad legal y autonomía. Expertos en robótica también estiman que todavía podrían faltar años para que estos sistemas puedan desenvolverse de manera confiable en entornos complejos y desconocidos.
Con información de DW.


