El embajador argentino en Brasil, Daniel Raimondi, regresará este domingo al país en medio de la creciente tensión diplomática entre los gobiernos de Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva. La Embajada Argentina en Brasilia quedará temporalmente a cargo de María Emilia Cortés, jefa de la Cancillería, en carácter de encargada de negocios.
La salida de Raimondi ocurre después de que Brasil decidiera reducir el nivel de su representación diplomática en Buenos Aires y mantuviera a su embajador, Julio Bitelli, fuera de la Argentina. La crisis se profundizó luego de los fuertes cuestionamientos de Milei contra Lula y su respaldo público a la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro.
El diplomático argentino mantendrá un encuentro con el canciller Pablo Quirno tras su llegada al país. Por el momento, ninguno de los embajadores fue expulsado ni perdió sus credenciales, por lo que ambos podrían regresar a sus respectivos destinos si se produce una recomposición de la relación bilateral.
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La tensión genera preocupación por el impacto que puede tener en el vínculo económico entre ambos países. Brasil es el principal socio comercial de la Argentina y el intercambio bilateral alcanzó cerca de US$31.000 millones durante 2025. Entre los sectores que podrían verse afectados aparecen la industria automotriz y la minería, además del funcionamiento cotidiano del Mercosur.
El conflicto comenzó a escalar después de un discurso de Milei en San Pablo, el 25 de julio, cuando el Presidente respaldó a Flávio Bolsonaro y lanzó duras críticas contra Lula, a quien calificó de “ladrón” y “presidiario”. También cuestionó al juez de la Corte Suprema brasileña Alexandre de Moraes, una figura central en el proceso judicial contra Jair Bolsonaro.
Aunque la Cancillería argentina descartó una ruptura de relaciones y sostuvo que las diferencias entre ambos presidentes no se trasladarían al plano institucional, la ausencia de los embajadores representa un retroceso en los canales políticos de mayor jerarquía. Fuentes diplomáticas estiman que la relación podría permanecer prácticamente congelada durante el proceso electoral brasileño, cuya primera vuelta está prevista para el 4 de octubre.
Fuente: Minutouno.


