Las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas registraron una caída interanual del 3,8% en julio, según el relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). En la comparación con junio también hubo un retroceso del 2,1%, mientras que en los primeros siete meses del año la baja acumulada alcanzó el 2,7%.
El descenso estuvo asociado al agotamiento del impulso que había generado el cobro del aguinaldo durante junio. A esto se sumó el mayor peso de las tarifas de servicios durante el invierno sobre los presupuestos familiares, lo que profundizó la cautela de los consumidores y limitó las decisiones de compra.
En cuanto a las expectativas de los comerciantes, el 48,1% consideró que su nivel de actividad se mantuvo estable frente a julio del año pasado. Sin embargo, quienes calificaron el escenario como desfavorable aumentaron del 43,1% al 44,5%. Para los próximos 12 meses, el 42,4% espera una mejora, mientras que el 46,3% no prevé cambios significativos.
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El panorama también condicionó las decisiones de inversión. El 61,5% de los comercios consultados consideró desfavorable la situación actual para realizar nuevas inversiones de capital. Solo el 14% la evaluó como favorable y el 24,5% prefirió no tomar una posición.
Por sectores, seis de las siete actividades relevadas registraron caídas interanuales. Las principales bajas correspondieron a Textil e indumentaria, con un 5,6%; Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles, con 5,5%; y Alimentos y bebidas, con 5,4%. La única actividad que mostró crecimiento fue Ferretería, materiales eléctricos y materiales para la construcción, con una mejora del 1%.
El comercio online presentó un comportamiento diferente. Las ventas por internet realizadas por comercios con locales a la calle crecieron 14,9% interanual, aunque tuvieron una baja desestacionalizada del 0,1% respecto de junio. El escenario general muestra un consumo más defensivo, concentrado en productos esenciales, mientras los comercios enfrentan mayores costos de reposición, gastos logísticos y una fuerte competencia que presiona sobre sus márgenes de rentabilidad.
Fuente: CAME.


