Ocho investigadoras formadas en el CONICET dieron el salto de la ciencia al mundo empresarial y lograron convertir años de investigación en startups de base tecnológica. Entre todas, las compañías reunieron más de US$ 40 millones de inversión y ya desarrollan productos con proyección internacional.
El crecimiento de la biotecnología acompaña este fenómeno. Según datos de ARCAP y EY, el sector concentró el 43,1% de las operaciones de capital emprendedor en Argentina durante 2025 y acumuló US$ 32,7 millones en 31 rondas durante 2026. Además, todas las empresas que recibieron inversión en 2025 y tienen una CEO mujer pertenecen al sector biotech.
Entre los casos destacados aparece Microgénesis, fundada por Gabriela Gutiérrez, que desarrolló herramientas para estudiar problemas de fertilidad a partir de biomarcadores y otros indicadores. La empresa consiguió más de US$ 4 millones de inversores privados de Argentina, Estados Unidos y Asia.
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También sobresale Oncoliq, creada por Marina Simian y Adriana De Siervi, que trabaja en la detección temprana del cáncer mediante una muestra de sangre. La compañía ya levantó más de US$ 4,2 millones y prepara su expansión internacional, mientras que OncoPrecision, dedicada al desarrollo de modelos vivos de tumores, reunió unos US$ 11 millones y avanza hacia estudios clínicos.
Desde la Patagonia también surgieron proyectos de alto impacto. Erisea, fundada por Tamara Rubilar en Puerto Madryn, convirtió más de dos décadas de investigación sobre erizos de mar en suplementos para un envejecimiento saludable y consiguió cerca de US$ 5 millones. Puna Bio, por su parte, utiliza microorganismos de los salares de la Puna para mejorar el rendimiento agrícola y ya levantó más de US$ 10 millones.
Las experiencias de estas científicas muestran que el desafío no termina en el laboratorio. El acceso al capital, la propiedad intelectual, la transferencia tecnológica y la necesidad de combinar perfiles científicos y empresariales aparecen como obstáculos centrales. Aun así, sus historias reflejan una nueva generación que busca que los descubrimientos argentinos no queden solamente en papers, sino que lleguen al mercado y puedan generar impacto global.
Fuente: Forbes.


